Presidente de la cofradía de la Virgen del Carmen de Benavente

La Madre del Carmelo

Una mujer vestida del sol, y la luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas (Apocalipsis 12,1)

07.07.2015 | 00:46

Un año más se aproxima la festividad de la Virgen marinera, de la patrona de las gentes del mar, la patrona de la Armada Española desde que en 1901 la reina regente María Cristina de Habsburgo así lo decretase.

Pero no es exclusiva de los hombres y mujeres gentes que hacen del mar su modo de vida. También es venerada esta advocación mariana por gentes de tierras adentro, tierras de ríos, vegas, valles y montañas.

Aquí, en Benavente, ciudad de gentes laboriosas, afables y acogedoras; punto estratégico de comunicaciones, cruce de caminos, paso de peregrinos hacia tierras de Santiago; la devoción a la Virgen del Carmelo se remonta a la entonces villa de señorío de Antonio Alfonso Pimentel y Herrera de Zúñiga, XI conde y VIII duque de Benavente (1652- 1677), de la Casa Pimentel, uno de los linajes más influyentes del Reino de Castilla desde que Enrique III entregara en 1398 la villa, su castillo y tierras con el titulo de conde al noble portugués don Juan Alonso Pimentel (I Conde de Benavente) en reconocimiento a los servicios prestados a la Corona.

Esta devoción ya se encontraba muy extendida entre las personas de la villa cuando el curra párroco de San Andrés es autorizado por el Provincial de la Orden del Carmen en la provincia de Castilla a erigir cofradía en honor de tan soberana reina, el 3 de Abril de 1675. Y hasta nuestros días ha llegado trasmitida de generación en generación, manteniéndose viva y como lo demuestran la numerosas visitas, que a lo largo del año, hacen los fieles a la iglesia del Carmen de Renueva para venerar su imagen.

En el rostro de esta imagen, quiso el maestro imaginero Ramón Álvarez, plasmar los sentimientos humanos: el amor, la ternura, la delicadeza, el sosiego. En su brazo izquierdo su pequeño Hijo, de inocente ingenuidad, vivos ojos, boca entreabierta y mejillas sonrosadas.

Dicen los estudiosos de la obra y vida de don Ramón que para realizar sus obras tomaba como modelos gentes de su entorno, pero en este caso la inspiración tuvo que ser divina y no terrena.

En estos días luce sus mejores galas a la derecha de la nave central de la iglesia, delante del presbiterio; engalanada de forma primorosa para la ocasión por las camareras, con vistoso habito carmelita de inmaculado manto blanco, símbolo de pureza, donado por una fiel devota. Colocada sobre el trono de sus andas, donación anónima de mediados del siglo XX y realizadas en madera de nogal por Amancio Voces, miembro en varias ocasiones de la directiva de la cofradía; y de fina talla realizada por el zamorano "Alito", autor de varios trabajos para las hermandades de la Semana Santa de Zamora, que con una técnica calada imita la tracería de la arquitectura gótica.

Una costumbre que muchas madres mantienen en la actualidad, a pesar de las modas televisivas, es la de poner a su hijas el nombre de Carmen o María del Carmen como ellas heredaron de sus madres y abuelas.

Como manda la tradición y lo ordenan las primitivas reglas del siglo XVII aprobadas por la Vicaría de San Millán, los nueve días antes de la festividad se realiza un novenario en su honor, en horario de mañana y tarde. Los actos del día 16 de julio, comenzarán a la siete de la mañana con el Rosario de la Aurora para continuar con dos celebraciones eucarísticas, a las 8 y 9 de la mañana. A las ocho de la tarde se celebrara la solemne misa, cuya homilía correrá a cargo de Gregorio Martínez Sacristán, obispo de la Diócesis de Zamora; para finalizar con la multitudinaria procesión de la Virgen que organizada desde tiempos inmemoriales recorre las calles de la parroquia.

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