editorial

El peso del empleo público ralentiza la economía de Zamora

04.07.2015 | 23:51
El peso del empleo público ralentiza la economía de Zamora

La renta media de los hogares de la capital zamorana desciende hasta colocarse entre las ciudades mayores de 20.000 habitantes con menos poder adquisitivo. Dentro del ranking elaborado por el Instituto Nacional de Estadística en el que se miden los baremos socioeconómicos de 109 núcleos de población españoles, Zamora ocupa el puesto número 68, con una renta media de 22.582 euros por hogar al año, una cifra muy alejada de la media nacional, que supera los 27.700 euros.

Con arreglo a ese estudio, las familias residentes en la capital han ido a menos en población y en recursos. Las rentas disminuyeron durante los años de recesión económica, entre 2011 y 2013, casi en 1.500 euros anuales. El lapso de tiempo corresponde al período más duro de la crisis, en el que el paro alcanzó tasas del 28% en la ciudad. Ese puesto 68 de Zamora en cuanto a renta media familiar la sitúa en el furgón del medio hacia atrás, pero lo sorprendente es que, incluso con esa altísima tasa de desempleo, los ingresos de los zamoranos que viven en la ciudad, aunque menguados, son superiores a los de otras ciudades de fuerte pujanza económica en comparación. Gijón, Ferrol o Palma de Mallorca, se encuentran en el mismo tramo pero la renta media se sitúa un poco por debajo de la capital zamorana en cuanto a renta familiar.

Lo que evidencian las estadísticas no es otra cosa que la estabilidad proporcionada por la gran cantidad de puestos de trabajo directamente relacionados con las Administraciones públicas y los ingresos procedentes de las pensiones de jubilación. A pesar de esa tasa señalada por el INE del 28% de paro alcanzado durante 2013, los ingresos no caen en picado porque hay más de un 80% de la población dedicada al sector Servicios y entre ellos los empleados públicos; el peso en la economía de las rentas de estos últimos vendrían a "compensar" el efecto negativo de la contracción del consumo en otras ramas del sector ligados directamente a la actividad privada, como el comercio o la hostelería.

La renta ha disminuido, sí, porque también se miden los efectos del desempleo y de los recortes salariales aplicados a los empleados públicos, pero Zamora aparenta comportarse de forma más homogénea que otras ciudades donde la industria resulta un factor determinante de las rentas. Aunque haya datos que indican que también aquí, como en el resto del territorio español, existen bolsas de pobreza y desigualdad.

Esa estabilidad que Zamora podría representar en ese ranking, cambia radicalmente de matiz si se analizan en profundidad otros factores. Las Administraciones Públicas, cuya capacidad para generar empleo tiende a reducirse cada vez más, no pueden suplir la función que corresponde a la empresa como motor para la creación de riqueza. Únicamente un 6% de la población ocupada en Zamora lo está en una actividad del sector industrial. Un porcentaje demasiado bajo como para poder protagonizar el ansiado cambio de modelo productivo que permita retener a la población menguante y envejecida. Resulta vital elevar las rentas de las familias con la creación de empleo estable más allá del que pueda generarse a través de las instituciones.

Los empresarios zamoranos, reunidos hace una semana en torno a los premios Mercurio y Vulcano, reclamaron de las autoridades unión y complicidad con medidas que ayuden a emprender ese nuevo rumbo que debe realizar el conjunto de la provincia. Dentro de ella, sigue jugando un papel relevante la capital, que concentra servicios clave como la Sanidad y la Educación, fundamentales para la marcha de la sociedad, además de proporcionar puestos de trabajo. Pero es necesario mucho más para afrontar el desafío que nos aguarda en el futuro más inmediato y cerrar la puerta a la emigración de los más jóvenes.

Es necesario avanzar en ese nuevo modelo productivo y los datos indican que el paso es demasiado lento aún. Lo es, por ejemplo, en el turismo, por el que se apuesta con la oferta del atractivo indudable de Zamora por su destacado patrimonio. Sin embargo, esos indicadores urbanos de los que habla el INE señalan que se perdieron establecimientos a lo largo de los últimos dos años y que bajaron las pernoctaciones coincidiendo con el período de recesión. Son necesarias nuevas acciones. La tendencia en destrucción de empleo, según los datos estadísticos va cambiando lentamente desde el año 2013 con un nuevo punto de inflexión hacia la mejoría. Existe un levísimo repunte de la actividad que debe ser aprovechada para recuperar el pulso de una economía estancada, entre otras cosas, por la enorme dependencia de las Administraciones públicas. Una dependencia que lastra la necesaria dinámica que exige cualquier sociedad moderna y que Zamora debe compensar con más capacidad emprendedora.

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