Zamoreando

Una muerte evitable

El niño de Olot, víctima inocente de teorías absurdas y peligrosas

04.07.2015 | 00:38
Una muerte evitable

La muerte por difteria del pequeño de seis años en Olot pudo haberse evitado. Se impone la reflexión sobre la necesidad de vacunar a los niños contra todos los males pasados y presentes que atenten contra su salud o lo que es igual, contra su vida, como ha quedado demostrado con este caso, con esta muerte absurda como tantas muertes, que pudo haberse evitado.

Una simple vacuna habría salvado la vida del chavalito. No sé qué interés existe entre los antivacuna para estigmatizar estos antígenos que a lo largo de los años han salvado tantas vidas. Los padres no son dueños de las vidas de sus hijos, el bien superior del niño tiene que estar muy por encima de creencias, de convencionalismos, de modas y de esas teorías absurdas que se han sacado de la manga los antivacuna y que ya se ha cobrado a su primera víctima inocente.

Cabe esperar que los detractores a ultranza de la vacunación reflexionen y valoren el enorme riesgo que corren los hijos de los que deciden aplicar sus teorías. Y si solo fuera eso, pero es que los niños no vacunados pueden poner en riesgo de contagio a otros niños cuando el mal se apodera de ellos. Cuando éramos pequeños nadie murió nunca a causa de una vacuna, sin embargo fallecieron muchas criaturitas precisamente por ausencia de estos medicamentos gracias a los cuales lograron erradicarse muchas enfermedades.

Parece que ya nadie se acuerda de los estragos de la polio, de la viruela, de la gripe, del tétanos, de las paperas, de la varicela, de la meningitis? Si no hubiera sido por las vacunas las poblaciones se hubieran diezmado considerablemente. Son unos irresponsables quienes niegan que las vacunas son el principal logro de la investigación biomédica y una de las principales causas de la mejora de la salud y la calidad de vida del ser humano.

¿Cómo es posible que haya quienes jaleen la necesidad de renunciar a los beneficios sanitarios de un país como España donde se ha logrado poner fuera de juego a tantos enemigos infantiles como la difteria o la tosferina o la polio o la rubeola, mientras en países en vías de desarrollo de África, Asia y América Latina se ansía contar con un sistema similar que impida la masacre que estas enfermedades conllevan entre la población infantil?

Con la salud de los niños no se juega. La difteria pudo con Pau que se convirtió involuntariamente en noticia al ser la primera persona que se contagiaba de difteria en España desde 1987. Me gustaría saber si los pertenecientes a los movimientos antivacuna, cuando viajan a países tropicales, sobre todo del continente africano, se vacunan o permanecen firmes en sus trece. Estoy segura de que nos llevaríamos una sorpresa. Y tan vacuna es la de la difteria o la de la polio, como la del paludismo o la de la tripanosomiasis africana.

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