El flautista de Hamelín desafina

A Pablo Iglesias se le ha atragantado la flauta

01.07.2015 | 00:23
Pablo Iglesias.

Según el cuento en la ciudad de Hamelín tenían un problema con las ratas. Les estaban invadiendo. Buscando solución tuvieron conocimiento de que existía un flautista que podría resolver el problema. Tras negociar lo que le pagarían si así era, esperaron el momento.

Llegado el momento el flautista empezó a interpretar una melodía que sorprendentemente hizo que le siguieran todas las ratas, cautivadas por ella. De esa manera cruzó el río, y los roedores, que continuaban embrujados por la música le siguieron hasta ser arrastrados por la corriente.

A la hora de cobrar por su trabajo el excepcional flautista se encontró con que los mandatarios del pueblo no le querían pagar lo acordado porque era mucho y sin embargo el trabajo realizado les pareció poco.

Ante esta conducta innoble el flautista no se enfadó, simplemente se puso a tocar otra melodía y todos los niños del pueblo le siguieron extasiados hasta un lugar desconocido, para desconsuelo de los habitantes de Hamelín.

Hasta aquí el cuento y ahora viene la política.

Siempre he creído que es mejor tener líderes que no tenerlos, porque un líder es en definitiva aquel del grupo que es capaz, a modo de Flautista de Hamelín, de "tocar una melodía" (la melodía del partido) de manera tal que cautive y atraiga, siguiéndolo más gente, a donde él, en nombre del grupo, quiera.

Por eso cuando emergió Pablo Iglesias lo celebré porque era el Flautista de Hamelín que podría hacer que le siguiera un pueblo enfervorecido. Y en consecuencia cuando se ofreció a Izquierda Unida para formar parte de una candidatura a las elecciones europeas con la única condición de que el número uno se eligiera por primarias abiertas, defendí esa opción. Los que saben y se equivocan más que yo, dijeron que "Líderes ¿para qué?".

Como consecuencia nació Podemos y todo está como está. Y dentro de ese estar se vuelve a hacer evidente por enésima vez que, en efecto, "en política no siempre dos y dos son cuatro", son siempre 24 o más, es decir es mejor unirse. Un solista gana con orquesta y si está tiene incluso al que toca el triángulo, mejor.

Por tanto, nuestro líder, que cada día toca mejor la flauta, Alberto Garzón, le ha propuesto a Podemos hacer una gigantesca unidad de grupos que corrobore lo que indicaron las elecciones locales: en los Ayuntamientos donde hubo "Unidad del Pueblo" los resultados fueron mejores que en la autonomías donde Podemos iba sola, y los demás como podían.

Y a esta propuesta innegablemente necesaria (¿cómo sacar un Diputado Nacional por Zamora, si no?) Pablo Iglesias ha contestado con unos argumentos tan tristes que decir que con IU no se puede ir porque está llena de tristes es un astracanada porque dada su tristeza intelectual (no respetar la lucha histórica de los que nunca vencieron no hay por donde cogerlo) él podría seguir siendo el líder de los tristes, por serlo como el que más.

A Pablo Iglesias se le ha atragantado la flauta, ha desafinado como si no supiera distinguir esta de un tambor y soplara y soplara para ver si suena la piel del cerdo estirada.

Pero sé de su inteligencia y por tanto expongo mis dudas: En Cataluña Podemos sí va a ir con ICV (mis compas tristes de allí) y van a hacer, lógicamente, primarias para ver quién encabeza la lista.

¿Será eso lo que le preocupa al compa Pablo Iglesias, que si se hace una Unión de Todos, y para ver quién opta a la Presidencia del Gobierno se celebran unas primarias abiertas entre él y Garzón, pudiera ganar Garzón?

Qué triste. Unidad por piedad.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine