Res pública benaventana

Política: el ´modus vivendi´ de los ´ninis´

Cuando la belleza del paisaje invita a la reflexión y a la crítica en familia

10.11.2014 | 08:49
Luciano Pajares
Luciano Pajares

Fue por la mañana, casi al mediodía, cuando salí de Benavente, hacia latitudes levantinas, en ruta hacia el Marenostrum, había sido una alborada gris y pre-lluviosa, llena de esa melancolía machadiana (sin estudiantes madrugadores y sin lluvia golpeando con monotonía los cristales) que, con la bruma preludio de llovizna o niebla, acongojaba el ánima sin saber por qué; sin embargo, pasando Madrid, el tiempo cambió y el cielo se fue llenando de claridad y la nostálgica mañana se transformó en tarde soleada frente al apacible mar, y fue un dejar perderse la vista ante el espectáculo marinero de los airosos mástiles de los veleros mientras disfrutaba unas cañitas con vistas a la playa. Es este el enorme piélago que comunicaba el mundo conocido en los tiempos legendarios de los mitos, cuando el gigante Atlante cumplía el castigo de soportar todo el peso terráqueo sobre el infinito del Universo; y sabemos que por esa condición de gran laguna interior y estar en mitad de la Tierra recibió su nombre: Mediterráneo. Y fue en sus aguas salitrosas donde se forjaron, entre fantásticas aventuras y desventuras, la historia y la cultura occidental; aquí Ulises, Eneas, fenicios, griegos y romanos pusieron las bases de lo que somos, entendemos y vivimos y, por eso, le llamamos Marenostrum.

Llego y me sumo en la apacibilidad y belleza natural de un paraje que tiene nombre con hondas resonancias castellanas, Campoamor; allí, con una brisa acariciadora que poco a poco va aumentando de intensidad, me siento en un una terraza junto a una mesa multifamiliar de cuatro parejas jóvenes con chiquillos que juegan alrededor de los mayores y son la preocupación de las madres, mientras los padres expresan sus opiniones sobre la situación política actual; tres temas son expuestos como causa de una inquietud común: a) El problema catalán. b) El paro. c) La corrupción política.

Del problema catalán, piensan que es una manera grotesca y maligna de eludir responsabilidades por fraudes y abusos; decía uno de ellos: Mas, está revolviendo el río, que a río revuelto ganancia de bandidos.

Sobre el paro, opinaban que el PSOE de Zapatero y su obstinación en el keynesianismo económico provocó sangre, sudor y lágrimas a jubilados, funcionarios y obreros que son los que les votan; según dijeron, el socialista Almunia expresó públicamente que la reacción tardía de Zapatero a la crisis "nos está costando mucho dinero".

Cuando hablaban de la corrupción política el apasionamiento del debate se transformó en unanimidad; en su opinión, la política no puede ser un funcionariado ni el "modus vivendi" de los "ninis", esas personas que ocupan sillones de responsabilidad que pasaron del instituto al partido y ocupan cargos municipales, autonómicos, nacionales, europeos y están para decir amén y progresar; aunque algunos cuando ocuparon cargos parlamentarios tuvieron acceso a titulaciones. En este extremo (que debe militar algún conocido) arrecia el debate y cuando se llega al clímax intervienen las esposas y se van. El viento se hace algo incómodo y me levanto para irme.

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