Símbolos del pasado y enseñanza de la libertad

 09:27  
Símbolos del pasado y enseñanza de la libertad
Símbolos del pasado y enseñanza de la libertad  

ÍGOR BARRENETXEA MARAÑÓN | HISTORIADOR Quiero pensar que llegará un día en el que los símbolos puedan adquirir un nuevo significado, uno capaz de superar la tragedia que portan alternando el valor que otros les otorgaron en algún momento. Eso no implica necesariamente que olvidemos lo que trajo consigo, ya que hay quienes lo utilizan esto como una manera de pervertir su significado, pero sí reconvertirlo en algo que nos indique lo contrario. Los símbolos no son sino metáforas de una realidad emocional e ideológica muy amplias que nosotros acotamos para dotarles de un valor ritualista (la imagen, por ejemplo, del Che, como emblema de la revolución social, o la marca de la paz, reconocible para muchas personas). Los símbolos se han utilizado desde el principio de los tiempos como marcas que recogen la esencia de una civilización, de una cultura y su lenguaje, etc. manifestaciones iconográficas, gráficas o monumentales que nos recuerdan el legado imborrable que portan. En algunos casos, el significado de esos símbolos se ha perdido para siempre porque ya no podemos hacer una traslación mental de lo que era o representaba para ciertas culturas extintas, en otros, resultan inolvidables, algo así como marcas a fuego, por su conmoción o influencia, que no podemos ignorar cuando se expresan pública o privadamente. Esto ha sucedido con una fotografía colgada en Internet por una compañía de marines durante su periodo de misión en Afganistán (Sanguin). En ella se les deforma muy nítida junto a la bandera norteamericana y debajo de ella una inconfundible encarnación de las siglas SS, fondo negro, letras en blanco. Estas runas han provocado un fuerte escándalo en Estados Unidos. Los soldados afirmaron que con ellas solo querían expresar su condición de exploradores francotiradores («sniper scouts»), en modo alguno querían hacer una apología o un homenaje a las temibles SS. Pero es difícil de creer dicha afirmación.


Las rutas de las SS son inconfundibles, únicas y claramente identificables. El color de la bandera, que se puede ver bien en la fotografía, no es otro que el que portaban las SS para identificarse frente a otras organizaciones del partido nazi. Otra cuestión es que estos marines, comportándose como niños, las dispusieran para identificarse como una especie de élite guerrera. No es el mejor paralelismo que podían haber encontrado. Pues el complejo SS fue declarado organización criminal en el Tribunal de Nuremberg, responsable entre otras cosas de toda la gestión de la infraestructura de campos de concentración y de exterminio y, además, de fuerza armada en paralelo a la Werhmacht, las conocidas como Waffen-SS. Heinrich Himmler fue el gran arquitecto de este grupo que nació en los orígenes del Partido nazi como guardia personal de Hitler y que, paulatinamente, fue adquiriendo un brutal protagonismo en la alargada sombra del terror nazi en toda Europa. La pobre excusa que dieron los marines para no ser sancionados y manchar el honor del cuerpo militar al que representan fue la de ignorancia. No sabían lo que ello podía simbolizar. Sin embargo, es un argumento un tanto endeble. Si pecaron de ignorancia cabe señalar que, entonces, su formación como ciudadanos del mundo es bastante mediocre. No se puede, en este sentido, pretender mostrar a otras sociedades qué es la libertad si no sabemos identificar aquellos ítems que ejemplifican lo que fue y es el intento más serio de imposición totalitaria. Es cierto que los valores castrenses no siempre vienen de la mano de los principios democráticos. El militarismo siempre se desliza por una delgada línea gris que es fácilmente traspasable. El monopolio que ostenta de la violencia y el cumplimiento de las órdenes pueden traer consigo abusos o crímenes.


Tras lo sucedido con los casos de torturas desvelados en Irak y otros lugares, por parte de las tropas norteamericanas, se tiene que hilar muy fino para no descuidar este tema. Uno no puede creer en estas casualidades. No obviemos que la profesionalización de un ejército no tiene nada que ver con sus valores cívicos ni su conocimiento del pasado sino con su eficacia militar. Pero tampoco podemos desvincularlos de ellos, puesto que eso es lo que nos diferencia del totalitarismo. La Alemania nazi y las SS son precisamente el caso más notorio de este aprendizaje. Las SS portaban en sus cinturones un lema que no es baladí: «Mi honor es mi fidelidad», sin importar cuáles fueran las órdenes ni el cometido para el que estaban destinados. Las Waffen-SS tuvieron una fama de soldados fanáticos y entregados que peleaban hasta la extenuación. A partir de 1943, sus divisiones de combate (en mayor medida acorazadas) estuvieron en primera línea de batalla, dispuestas a garantizar el Imperio de Hitler en Europa. Sin embargo, aunque tras la guerra hubo quien quiso exonerar su memoria, sobre todo las de las tropas de combate (en ese neutral pero falso romanticismo castrense), no se pueden entender sin el Estado criminal del nazismo ni desvincularlo con su proyecto genocida.


Puede que llegado un día esas temibles runas de las SS puedan albergar un proyecto de paz universal, de integración entre las diferentes culturas y sociedades del planeta, comportando todo lo contrario de lo que tenía en la mente Hitler con su expansión por Europa del Este y su plan general homicida. Pero, por el momento, las siglas SS nos recuerdan, y en esto el imaginario es muy fuerte y arraigado, todavía, a quienes pretendieron establecer un régimen brutal en Europa y Asia. Puede que esta fotografía, en Estados Unidos, haya desvelado algo más que una simple coincidencia (que lo dudo) y desconocimiento histórico: la falta de formación democrática e histórica de sus soldados. Y les sirva de advertencia para que en el marco de una futura preparación como guardianes de la libertad, también haya una educación de lo que fue la Segunda Guerra Mundial y el Tercer Reich. Un soldado no puede ser portador de la llama de la libertad desconociendo su significado.


  HEMEROTECA

Los blogs de laopiniondezamora.es

Vivir el flamenco

Felix Rodríguez trata el mundo de flamenco desde este completo blog

 

Deporte & Medio

El blog de Manuel López-Sueiras. Sobre deporte y medio ambiente

 

Blog fotográfico

Las mejores imagenes captadas por la cámara de Emilio Fraile

 

Fondo Sur

El Zamora C.F. como tema principal del blog de Manuel Herrera

 

Por la escuadra

El blog de Elena Martínez. Un punto de vista femenino sobre el fútbol.

 

Mejor con palomitas

La visión  de Miriam Sánchez sobre cine, series y otras ficciones

 

En clave de Z

El Blog de la cultura musical zamorana. Por Jesús M. Calleja

 

Cocinando con Espe Saavedra

Recetas sencillas para el día a día.
Por Espe Saavedra

 
Esperando Contenido Widget ...

Suscríbete a la edición papel

Suscripción La Opinión papel

Desde tu ordenador

Recibe el periódico en tu casa todos los días. Es rápido, cómodo y sencillo.
 
  CONÓZCANOS:  CONTACTO |  LA OPINIÓN DE ZAMORA |  LOCALIZACIÓN Y DELEGACIONES |  PROMOCIONES    PUBLICIDAD:  TARIFAS |  AGENCIAS |  CONTRATAR  
laopiniondezamora.es es un producto de Editorial Prensa Ibérica
Queda terminantemente prohibida la reproducción total o parcial de los contenidos ofrecidos a través de este medio, salvo autorización expresa de laopiniondezamora.es. Así mismo, queda prohibida toda reproducción a los efectos del artículo 32.1, párrafo segundo, Ley 23/2006 de la Propiedad intelectual.
 


  Aviso legal
  
  
Otros medios del grupo Editorial Prensa Ibérica
Diari de Girona  | Diario de Ibiza  | Diario de Mallorca | El Diari  | Empordà  | Faro de Vigo  | Información  | La Opinión A Coruña  |  La Opinión de Granada  |  La Opinión de Málaga  | La Opinión de Murcia  | La Opinión de Tenerife  | La Provincia  |  La Nueva España  | Levante-EMV  | Mallorca Zeitung  | Regió 7  | Superdeporte  | The Adelaide Review  | 97.7 La Radio  | Blog Mis-Recetas  | Euroresidentes  | Lotería de Navidad | Oscars | Premios Goya