HERMINIO RAMOS
Nada digamos de la cercana Arciprestal donde los restos de San Atilano y San Ildefonso constituyen dos referencias universales de primera magnitud y cuyas bóvedas descansan sobre la fábrica del Monasterio, a través de esos dos simbólicos arbotantes de la calle de San Pedro. Pero Santa Marina está como regada por la geografía de nuestra provincia. Hoy solo vamos a recordar dos de estos, que corresponden a los latifundios que curiosamente llevan el nombre de Santa Marina.
El primero y más cercano está situado en el término municipal de Cabañas de Sayago, esa localidad que constituye el límite entre las tierras de Sayago y la Tierra del Vino, respondiendo en cuanto a lo primero todas dehesas que están dentro de su término municipal y cuyas características geográficas al norte y al oeste es típicamente Sayago, estando situada en este cerco de latifundios la de Santa Marina, una parte de la cual fue adquirida por el pueblo y naturalmente parcelada para su explotación. Marchando hacia el centro de la comarca de Sayago y siguiendo la cuneta que forman los términos de Malillos, Piñuel y Torrefrades nos encontramos con otro latifundio que lleva el topónimo de Santa Marina de Puercas, aunque popularmente se le conoce solamente como dehesa de Puercas.
Pero esta Santa Marina de Puercas nos ofrece la curiosidad de haber formado parte del Patrimonio de doña Eugenia de Montijo la emperatriz francesa, esposa de Napoleón III, cuya anécdota en la inauguración del Canal de Suez cuando los marinos españoles quieren ofrecerle una serenata y ella sale a cubierta del buque insignia francés tarareando un pasodoble que ninguno de nuestros marineros es capaz de seguir.
Siguiendo la margen izquierda del Duero desde Carrascal nos encontramos con un cordón ininterrumpido de una veintena de dehesas que fueron propiedad en principio de la Iglesia y la nobleza medieval y desamortizadas en la última etapa de este fenómeno, las de la iglesia pasaron a manos de las grandes familias, fenómeno traído y llevado según las épocas y los acontecimientos que las han caracterizado.
Doña Atilana Moreno Sebastián publicó en la década del ochenta del pasado siglo un interesantísimo trabajo sobre este tema que a la hora de tratar o de simplemente citar muchos de estos grandes latifundios merece la pena darle una ojeada, por lo que dice y enseña.
Santa Marina de Cabañas o Santa Marina de Puercas también pertenecen a ese inmenso movimiento tan traído y llevado por las distintas corrientes sociales desde hace ya más de un siglo.