|
|
|
HEMEROTECA » |
|
MARISOL LÓPEZ Pocos libros salvan su dignidad transformados en guiones cinematográficos. «Alicia en el País de las Maravillas» no se cuenta entre ellos, desafortunadamente. El segundo pase por el filtro de la factoría Disney ha dejado el cuento de Lewis Carroll aún más alejado del original que la almibarada versión en dibujos animados de cincuenta años antes. El ingenio de Tim Burton ha tropezado con el marketing y la apuesta por el éxito seguro y el resultado solo convence a los que, desgraciadamente, jamás se han adentrado entre los textos del matemático inglés.
Situar unos personajes con nombres idénticos en un reino del absurdo no es suficiente para hablar de una versión de Alicia, ni siquiera en una tan libérrima como ésta. Mucho menos si se sustituyen los diálogos originales y se añaden un par de palabros para justificar una pretendida originalidad. Si la historia de «Alicia en el País de las Maravillas» ha podido superar los años manteniendo la frescura del primer día es porque Carroll nunca tuvo que recurrir a falsos artificios. El reino del país maravilloso era un mundo absurdo pero lógico. Las situaciones pueden llegar a ser delirantes, pero las frases de cada personaje resultan jocosamente apropiadas en su contexto. El libro, que en realidad es la suma de dos cuentos largos, «Alicia en el País de las Maravillas» y «Alicia a través del Espejo», contiene poemas de construcción complicada y resulta difícil creerse lo que asegura la leyenda, que fue escrito en solo una noche tras una excursión de Carroll con tres pequeñas, entre ellas Alicia.
Tampoco ha escapado del morbo este prodigio de la imaginación de un especialista en álgebra, sobre el tipo de afecto que el maestro profesaba por la niña. Pero parece evidente que la amistad entre ambos se mantuvo muchos años después, cuando, ya casada, prestó el manuscrito original que Carroll le había regalado, para una edición facsímil.
La Alicia que llega ahora a nuestras pantallas es una heroína a la nueva usanza, con una misión que cumplir, un mundo por salvar y por el que enfrentarse a monstruos que más tienen que ver con la galería de Alien que con los serviles naipes de la reina roja. Ni rastro, por supuesto, de la ácida crítica que llevaba implícita el original hacia la hipócrita y moralista sociedad victoriana. Carroll compuso un esperpento en simetría al decadente final del XIX. Dos siglos más tarde, en la pantalla, las únicas maravillas que se evidencian son las del fruto de la técnica en una historia que acaba siendo vulgar por repetitiva. La primitiva Alicia era una exploradora de aquel mundo delirante cuyo paralelismo más cercano en el cine podríamos encontrarlo en las mejores escenas ideadas por Groucho Marx. A la auténtica Alicia solo podrá encontrársela entre las páginas del cuento que le ha otorgado el don de la eternidad. Larga vida al libro.
|
|
Felix Rodríguez trata el mundo de flamenco desde este completo blog
El blog de Manuel López-Sueiras. Sobre deporte y medio ambiente
Las mejores imagenes captadas por la cámara de Emilio Fraile
El Zamora C.F. como tema principal del blog de Manuel Herrera
El blog de Elena Martínez. Un punto de vista femenino sobre el fútbol.
La visión de Miriam Sánchez sobre cine, series y otras ficciones
El Blog de la cultura musical zamorana. Por Jesús M. Calleja
| CONÓZCANOS: CONTACTO | LA OPINIÓN DE ZAMORA | LOCALIZACIÓN Y DELEGACIONES | PROMOCIONES | PUBLICIDAD: TARIFAS | AGENCIAS | CONTRATAR |
|
|
||||||||
|
|||||||||