CARMEN FERRERAS
Dicen las lenguas de doble filo que María Teresa Fernández de la Vega se va en junio, pues que se lleve con ella a la ministra Aído, esa chiquita a la que no sé quién llamó un día, me temo que con razón, «analfabeta funcional». Tiene que serlo por fuerza. De otra forma no se entienden sus propuestas nada razonables sino más bien irracionales que propugna. En España, señora ministra, son otras las cosas que preocupan a todos los españoles. En España no estamos para hacer de las chorradas leyes y confundir más si cabe al personal. ¿En el Gabinete Zapatero no hay nadie lo suficientemente sensato, no hay nadie con dos dedos de frente que pueda pararle los pies a esta señora? Parece que no. Así nos va.
A la ministra más guay del Gobierno ZP no se le ha ocurrido otra cosa, usurpando las funciones del ministro del ramo, que abogar porque la Universidad española imparta en breve asignaturas troncales de feminismo, igualdad, género y aborto. Que las impartan de femineidad que es otra cosa bien distinta y que al parecer está ausente en muchas mujeres y de paso que impartan asignaturas de vida, donde se defienda la vida, donde se abogue por la vida, donde la vida venza a la muerte, sobre todo tras el «edicto» proclamado en el Congreso.
Lo del aborto se conocía ya. No nos pilla de sorpresa conociendo los vaivenes de esta señora cuya ética hace agua por todas partes. Espero que quede abolido el juramento hipocrático y empecemos a llamar a los médicos que se presten a esa atrocidad «matasanos», nunca mejor, o «matavidas». Qué lejos van a colocar a la medicina de su fin primordial.
Por favor, que alguien amordace de una vez por todas a la Aído. Con estas y otras propuestas lo que en verdad hace es fomentar la desigualdad. Los hombres están en su derecho, si algún día llega a impartirse la asignatura de feminismo, de que se imparta otra de machismo. La Aído no es más feminista que nadie y dudo mucho que sea más femenina, porque de otra forma sus preocupaciones serían otras. Me parecen imbéciles sus planteamientos.
La aspiración de la ministra de llevar el adoctrinamiento feminista a la Universidad no es algo nuevo, pero es. Esta señora siempre quiere ir un paso más allá. En lo que va de año ha repartido casi un 1,3 millones de euros para intentar situar el feminismo en el centro de la discusión universitaria. Qué bien le hubieran venido a tantas mujeres como inscriben su nombre en las listas del paro. O es que acaso no son mujeres. O es que acaso no son femeninas y puede que alguna incluso feminista. La señora ministra está tirando a manos llenas el dinero de todos los españoles. Y se lo consienten. Luego, como no hay, nos suben el IVA, el «Venía» y lo que tengan que subir, dicen que para jorobar a los ricos pero lo que hacen es jodernos a los pobres, con perdón.