HERMINIO RAMOS PÉREZ
Respecto al «Muy breve» del pasado sábado creo conveniente hacer unas puntualizaciones, dada la categoría del tema como la trascendencia posterior, como así mismo la importancia del personaje. En primer lugar se escapó un error, su nombre es Sinibaldo y es uno de los intelectuales más destacados e inquietos de su tiempo. Nace en Barcelona el año 1809 y falleció en el 68, justamente el año de la célebre Revolución denominada La Gloriosa de Septiembre que llevaría al exilio de París a la reina Isabel II y a todo su séquito y de lo que tanto costo a nuestro marqués de Alcañices.
La vida de Sinibaldo aparece en los medios de la época muy intercalada con el vecino reino de Portugal, de aquí que su tesis, su pensamiento y su obra «La Iberia» aparezca en Lisboa y constituya un auténtico revulsivo tanto por su tesis de unión de los dos reinos como por su acogida en el vecino reino y la aparición de los medios portugueses aviando en parte sus ideas. Los años 1850, 51 y 52 constituyen una auténtica revolución y hasta qué punto lo es, que este movimiento pro unificación va a desatar y poner en marcha la delimitación y amojonamiento de la línea fronteriza, que lleva la célebre fecha del 29 de septiembre de 1864, comenzando las dos comisiones de límites a fijar con las célebres Marras de Orense a Huelva la Frontera Seca y a fijar la Húmeda aprovechando las corrientes de ríos o arroyos y en cuya descripción nos reencontramos con curiosidades interesantes, como los pueblos que pasan de uno a otro lado de la Raya fronteriza y el aprovechamiento de aguas y pastos como así mismo la obligación de cada año una Comisión de límites recorrer la frontera y sus Marras con una reunión posterior que cada año se celebraría en un país, misión encargada según consta a los ingenieros militares. Aquel movimiento tuvo una difusión más intensa en Portugal y la obra de Sinibaldo fue prologada por un periodista portugués y traducida a este idioma, constituyendo un auténtico tratado desde todos los puntos de vista, político, económico, educativo, todo un acierto para la época, que nadie quiso ver de cerca.
Curiosamente, años más tarde el vecino reino acogió con calor y humanidad en sus tierras de Estoril el rescoldo histórico de una parte de nuestros desvaríos históricos y fue Villa Giralda la luz que con más o menos intensidad marcó una referencia.
Hoy aquellos vientos de 1850 al 52 y la citada obra de Sinibaldo sopla a lo largo de la línea delimitada aquel 29 de septiembre de 1864 y la brisa histórica comienza a soplar con fuerza de uno y otro lado. Buena ocasión para que el Principado dirigiera la dirección del viento. Mantengamos la esperanza de aquel sueño.