HERMINIO RAMOS
En las altas esferas de la administración siempre se ha utilizado el argumento de crear o desdoblar esta administración para acercarla al ciudadano. Argumento discutido porque en la práctica lo que se ha hecho es crear una administración nueva o desdoblar servicios, creando tal número de cauces, salidas y entradas a través de años que esa administración se pierde, se choca y se crean retrasos de difícil justificación.
Saltamos del campo y nos vamos a comentar otros aspectos de los Ayuntamientos con sus anejos. Difícil de entender que 509 entidades de población se distribuyan en 248 ayuntamientos con una población que no alcanza los doscientos mil habitantes. Esto que de principio es difícil de entender, lo es menos aún cuando hay núcleos de población aneja que solicitan la segregación de la cabecera, sin duda porque las relaciones no son demasiado ejemplares en todos los órdenes. Hay casos de auténtica vergüenza que se han mantenido décadas sin que la cabecera afronte y resuelva aquella necesidad.
La técnica y los enormes avances en los medios de comunicación incluidos muchos servicios han afectado profundamente en la administración. Sin embargo esto con frecuencia no se ve, sólo se ven gigantescos atascos que nos hacen saltar a la vista de la actual administración, de la que todavía no hemos empezado a recoger los frutos nacidos de aquella aventura modelo de finales de la década del setenta del pasado siglo. Con la brisa que se desata el temporal, vamos a ver si hay refugios para todos, lo que sin duda habrá son lugares adecuados para los dorados exilios, naturalmente dentro de casa, porque fuera no tiene mucha aceptación.
Días pasados las tierras benaventanas daban una nueva lección de lo que vale la unión, el trabajo conjunto buscando esos escalones de producción, transformación y comercialización, lazándose con decisión hacia el futuro que se gesta en esas grandes creaciones y en las posibilidades que proporcionan de alcanzar los últimos escalones y sus posibilidades. Benavente arranca y da una lección, la que debería aplicarse de manera adecuada y ordenada a lo que queda de ese mundo rural de las Tierras del Oeste prolongándolo hasta el mismo océano, de manera que cada núcleo rural superviviente con sus posibilidades se convierta en una unidad de cultivo y ganadera debidamente regulada, estructurada y que sin duda conseguirá aumentar sensiblemente sus ingresos. Hay ejemplos que claman al cielo.
El campo ha bajado sensiblemente de la categoría social mantenida en los últimos siglos, ya ni siquiera se admite en la categoría de los Ministerios. Malos tiempos van a correr para el campo cuando ya no le queda un valor en los Ejecutivos. Vamos a pedir por él y que Dios en su infinita misericordia lo ampare.