LAURA RIVERA CARNICERO
Tranquilos, que no se va a celebrar una nochevieja universitaria con botellón. ¡Tranquilos! Que la nochevieja no es tal, hombre. ¿Es que nadie se ha fijado que se va a celebrar el día 10 de diciembre? Y ese día será el de algún bendito santo, el pobre, no muy bien situado después del macropuente de la Concepción de la Constitución como para celebrarse. Pero seguro que no es nochevieja, que eso cae a fin de año, cuando las campanadas, las uvas y el cotillón con barra libre… ¡Eso sí! Todo legal y decente. No como esos jóvenes que andan tirados entre bolsas de plástico ¡con lo que contamina! Y bueno, que encima dicen que van a tomar doce gominolas ¡estos jóvenes! Y que se pongan como se pongan, el diez de diciembre no se acaba el año. Luego no es nochevieja ¡Menos mal!, que no está la crisis para doble de lentejuelas y champán…, bueno, cava. Pues eso.
Lo de universitaria en Zamora sí que molaría, mira por cuanto. Porque eso de seguir siendo sucursal de la vecina Salamanca se sigue llevando mal pese a los «matías» de ida y vuelta. Y bueno, llamar a Zamora «universitaria» aunque sólo sea por la nochevieja que no es tal es un verdadero placer ciudadano/provinciano, un gusto que tenemos derecho a darnos de vez en cuando. Que no todo van a ser malas noticias universitarias, como la de la reducción del número de estudiantes del campus con la que estrenamos el curso todos los años. ¿Que Zamora no es una ciudad con universidad?, ¿que ni siquiera lo organiza la Universidad de Salamanca o el campus de aquí, sino una empresa que se ha patentado la marca? Bueno ¿qué pasa? Tampoco la nochevieja es el día diez, y las gominolas no se transustancian en uvas. Por cierto, digo yo que a tomar las doce gominolas podrán ir hasta los no universitarios, porque si no nos quedamos en cuadro.
Pero lo que menos es, ¡de ninguna de las maneras vamos a aceptarlo!, es botellón. Porque para serlo tiene que estar prohibido por la autoridad, y éste tiene todas las bendiciones de la alcaldesa. Claro que algo se beberá en la calle fuera de los sitios autorizados, que son las terrazas de los bares cuando el tiempo lo permite. Pero para cumplir la flamante ordenanza contra la drogadicción recién salida del horno de las Panaderas, no hay más que «autorizar» la calle y los días, más bien noches, que le salgan a los que mandan del mismo… horno. El de la casa de las panaderas, quiero decir. Así que beber, se beberá lo que se quiera, pero que quede muy claro que eso no es un botellón, ni macro, ni micro, ni mediano. ¡Faltaría más!
¿Que cualquier otro día o noche un grupo de universitarios o bachilleres o de la ESO se ponen a beber en medio de la calle con un par… de gominolas? Pues con otro par de policía municipal le podrán poner una multa por hacer botellón. ¿Y qué pasa?, ¿que hay quejas por discriminación? Pues nada de eso, que se trata de la democracia municipal: es botellón el día o noche que lo decida la autoridad local. Así que si dicen que beber en la calle el día diez de diciembre no es botellón, no lo es, y… ¡salud!
Ahora vamos a ver lo que sí es, hombres y mujeres que como yo sois de poca fe en lo que dicen los que mandan.
Es una campaña de promoción del turismo, con la que se pretende que se visiten los lugares más emblemáticos de la ciudad. Que por muy ciegos que vayan grabarán en su retina las piedras milenarias, y en su cuerpo el reconfortante sabor de nuestra gastronomía.
También es una actividad cultural a través de una «yincana» que los lleve de un sitio a otro contemplando y escudriñando los secretos de nuestro rico patrimonio monumental.
Y beber lo que se dice beber, van a beber muy poco fuera de los bares, porque se va a organizar todo con vales: para beber, para comer y para… las dos cosas, vino y tapa.
Es tan atractivo el programa que está preparando el concejal de turismo, cultura y estas cosas, que no sé por qué se empeñan en seguir llamando «nochevieja universitaria» a esta fiesta en lugar de llamar a las cosas por su nombre: «Gran yincana cultural con gominolas en Zamora, la bien cercada». ¡Qué pasada! Con eso no cabríamos en la Plaza Mayor, y no entrábamos en competencia con la aburrida nochevieja universitaria de Salamanca.
¡Y además lo nunca visto! ¡Con fotocooooool!
Yo creo que lo van a pasar bien el día diez pese a los planes del Ayuntamiento, que no son obligatorios. Será una nochevieja antes de acabe el año, irán los no universitarios de la no universidad de Zamora, y habrá botellón con o sin vales. Y encima… ¡fotocooooool!