Las alarmas demográficas no cesan de sonar en la provincia de Zamora. Las últimas proyecciones del Instituto Nacional de Estadística aseguran que en los próximos diez años la población disminuirá en 14.438 habitantes. Uno de cada siete residentes en Zamora se marchará hacia otros destinos o morirá sin relevo generacional. Los datos de la Seguridad Social hablan, desde hace tiempo, de una proporción más que preocupante: una persona en activo por cada pensionista. De nuevo cifras que esconden una realidad escalofriante y que demanda una respuesta urgente por parte no sólo de las Administraciones Públicas sino por parte de todos los agentes implicados en el desarrollo de Zamora.
Las políticas de asentamiento de población, si es que las hubo, no han surtido efecto. Y no cabe esperar que un tren o una autovía frenen la hecatombe. Debemos crear alternativas que acompañen a esas grandes infraestructuras con un esfuerzo social conjunto sin intereses partidistas que pongan la zancadilla a proyectos. Zamora es una provincia pequeña y con escasos recursos, en teoría. A cambio puede representar el momento del cambio en un escenario de recesión económica que expulsa población de las ciudades grandes donde el nivel adquisitivo se vuelve más precario cuando los sueldos menguan y donde la calidad de vida es mucho más baja.
La estructura económica de Zamora apenas ha variado en los últimos decenios: apoyada en una fuerte temporalidad asociada a sectores tan duramente castigados por la crisis como la construcción y los servicios, con las explotaciones agrícolas y ganaderas languideciendo hasta casi borrar del mapa del Producto Interior Bruto el sector primario, todos los intentos de consolidar otros nichos de empleo se han quedado sólo en el papel de los numerosos foros y debates en los que se ha discutido la excesiva precariedad que lastraba el mercado laboral zamorano. Una sociedad dedicada a un sector terciario cuyos mayores empleadores son las Administraciones públicas tampoco ofrece garantía de futuro, porque seguirá fallando el factor que la dinamiza. Asegura el consejero de Familia e Igualdad de Oportunidades que en los últimos cuatro años 32.000 jóvenes han llegado o regresado para vivir en Castilla y León atraídos por un nivel de paro menor que en otras provincias y por un menor coste de la vivienda. Convertir en estable a esa población es el reto que deben asumir autoridades y agentes sociales en esa unidad de acción que reclama la sociedad.
En Zamora disponemos de un campus universitario en el que se forman jóvenes que luego tienen que buscar empleo fuera. Resulta vital que exista un canal de comunicación fluido entre autoridades universitarias y empresarios para que no sigamos exportando capital humano. Que esos jóvenes que ya han conocido las ventajas de vivir en una provincia como Zamora tengan la oportunidad de quedarse. A través de esa comunicación debe surgir el espíritu emprendedor capaz de dinamizar la sociedad zamorana. Debemos formar no sólo empleados sino emprendedores con ilusión, con capacidad para asumir el riesgo que entraña toda aventura empresarial, pero también con un respaldo de asesoría y financiación que le permita remontar la difícil, que no imposible aventura de emprender un negocio. Los datos positivos del funcionamiento de experiencias como el vivero de empresas en La Aldehuela alientan este tipo de líneas de actuación. Las Administraciones deben ofrecer la flexibilidad burocrática máxima a aquellos que deciden crear su propio puesto de trabajo.
Ya no es tiempo de esperar a que una gran industria nos solucione la falta de empleo. Es hora de actuar y tomar como ejemplo decenas de iniciativas que han logrado levantar sectores como el agroalimentario, o las nuevas tecnologías. Disponemos de un campus apropiado para esta nueva era que se anuncia tras la crisis siempre que se acompañe el esfuerzo necesario para que la investigación no sea el eterno hermano pobre. Y como última asignatura pendiente de aprobación sólo resta la de mantener la esperanza y desterrar esa pésima idea de que las oportunidades están fuera. Las oportunidades se crean, dentro o fuera.