J. M. MATUTE
Luca di Montezemolo, presidente de Ferrari, colocó a su tocayo Luca Badoer en el segundo «cavallino» para disputar el GP de España tras la negativa de Michael Schumacher a volver a la competición ocupando el hueco del accidentado Felipe Massa. Ofrecer el monoplaza rojo primero a Schumacher y luego a Badoer cuando el supuesto primer reserva en Maranello era el español Marc Gené fue un duro golpe para el ganador de las últimas 24 horas de Le Mans, pero Di Montezemolo ha pagado con creces su mala decisión. Badoer se ganó hasta cuatro multas por superar el límite de velocidad !en la calle de boxes!, una sanción por pisar la línea continua tras un repostaje y acabó penúltimo en Valencia sólo por delante de un Nakajima que hizo una vuelta sobre tres neumáticos. Lo de Badoer, en fin, no hace sino incrementar la impresión de que Ferrari necesita cuanto antes a Fernando Alonso para ganar respeto y títulos. Mientras tanto, hasta luego, Lucas.