|
|
|
HEMEROTECA » |
|
MANUEL PRIETO PEROMINGO
Cada vez asistimos más veces a la desvergüenza de los que se amparan en la red para soltar su despecho. Se pueden desvirtuar con facilidad los mensajes que se envían. Y es que a través de Internet todo el mundo puede ocultarse alguna vez o siempre, dependiendo de interioridades varias, con el invento o hallazgo de personajes inauditos para sacar con ellos —o más bien con el uso o abuso de ellos— nuestras desilusiones, y esos odios y rencores que aniden en nuestros corazones, rencores que nos habrán creado las continuas decepciones o frustraciones de la vida, siempre muy alejadas de lo que creíamos que iban a ser nuestros sueños. Los cobardes tienen aquí un arma que pueden crear a su medida creyéndose amparados en el derecho a la libertad de expresión. Al fin y al cabo, si se mira bien, es un modo distinto de los anónimos al uso de antaño, que tanto daño podían causar cuando la sociedad era más mirada que lo es ahora para ciertas actitudes sociales.
El anonimato puede ser la base de este nuevo sistema en Internet, porque de esta manera se ofrece una posibilidad de expresión con absoluta libertad y de sincerarse, pero al mismo tiempo el autor hace dejación de la responsabilidad de sus actos, tan de actualidad en nuestros días. En el fondo estas personas se sinceran dejando salir a borbotones su mala baba y arremetiendo con toda su envidia contra quien sea. Con ello sus comentarios, positivos o negativos, duros o blandos, serios o sarcásticos, según los casos, pierden todo su valor. No son ecuánimes. Se quedan sin contenido cierto si no van firmados o reseñados con una palabra o unas letras que no significan nada y usan la mentira o el rencor. Al final, un canal que nació para conocer opiniones, que siempre favorecen cuando son sinceras, puede perderse por falta de credibilidad ¡Qué pena! Como con muchas otras cosas en la historia humana, algo que nació como un bien extraordinario, queda degradado e inútil en ese perfil.
Probablemente lo que ocurre es que estemos viviendo aún la etapa salvaje de este sofisticado sistema de comunicación al que no se sabe cómo ponerle freno o encauzarlo. ¿Cómo sistematizar los contenidos de los comentarios a los artículos de los comentaristas o cómo evitar el porno nocivo para jovencitos? ¿Cómo hacerles ver que no pueden pasar tantas horas sin sentido frente a la pantalla? ¿Cómo lograr eliminar los contenidos brutales y violentos para los niños en TV e Internet? ¿Cómo conseguir dominar los instintos enfermizos de los pedófilos y pederastas? ¿Cómo anular los fraudes en la venta u ofertas de utensilios varios? ¿Cómo aprovechar la crítica positiva o negativa a un comentario sin que quede deformada? Desde los pedófilos, que son esos canijos mentales y emocionales, esas personalidades distorsionadas sexualmente, cobardes que se escudan tras la pared más retorcida de internet hasta los que insultan y malinterpretan interesadamente noticias son personas que merecerían un correctivo serio de psiquiatra o manicomio.
Es cierto que Internet constituye un medio como jamás hasta ahora ha existido a la hora de poder acceder de modo instantáneo a la información en general, pero no debe confundirse saber con información ni información con hábito nocivo. Y en esto todos, sí todos, somos responsables. No podemos quitarnos de encima esa responsabilidad de encauzar a los que tenemos más cerca de nosotros.
|
|
Felix Rodríguez trata el mundo de flamenco desde este completo blog
El blog de Manuel López-Sueiras. Sobre deporte y medio ambiente
Las mejores imagenes captadas por la cámara de Emilio Fraile
El Zamora C.F. como tema principal del blog de Manuel Herrera
El blog de Elena Martínez. Un punto de vista femenino sobre el fútbol.
La visión de Miriam Sánchez sobre cine, series y otras ficciones
El Blog de la cultura musical zamorana. Por Jesús M. Calleja
| CONÓZCANOS: CONTACTO | LA OPINIÓN DE ZAMORA | LOCALIZACIÓN Y DELEGACIONES | PROMOCIONES | PUBLICIDAD: TARIFAS | AGENCIAS | CONTRATAR |
|
|
||||||||
|
|||||||||