PUNTO DE MIRA

Dos acontecimientos

 
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Hermino Ramos Pérez.
Hermino Ramos Pérez. 

HERMINO RAMOS PÉREZ. Por fin parece que empezamos a descubrir lo que tenemos. Ya es hora. Ya hemos hecho bastantes desaguisados, sustituya este vocablo cada lector, por el que le sea más oportuno en cada caso. Hay un principio elementalísimo y muy primitivo del que hay que partir a la hora de arrancar con una iniciativa, sea esta del carácter y del tipo que sea, y no es otro que contar con lo que se tiene, o se puede, sea cual sea la aventura en la que nos embarquemos. Y este es el caso nuestro de nuestra historia y de nuestras posibilidades. El río ha sido la base de la ciudad desde hace siglos, y a pesar de las posibilidades parece que hemos descubierto el río hace sólo un par de décadas. Comienzan desde aguas arriba a reconocer que el río es el eje de la Comunidad más extensa de Europa. Además de un sin fin de bellezas, encantos y posibilidades que están vivas y esperando su desarrollo y su puesta en práctica, sólo hubo un momento de gloria, rendimientos que se fueron fuera, cuando llegó la explosión de los hidráulicos. Entonces desde comienzos del pasado siglo con don Federico Cantero Villamil hasta el último de la cuenca en el Agavanzal, el río ha sido un auténtico potencial de actividad, de riqueza, de bienestar y sin embargo dejamos desmantelar su sede y se la llevan no se a dónde, ni quiero saberlo. Claro que el río no es solo nuestro. Estoy esperando que en medio de él, a su paso por la ciudad, el juego de la luz, la música y el agua envolviendo la belleza de la literatura como un sudario inmortal diga y exprese todo lo que es capaz la imaginación humana cuando se le entrega con tanta generosidad el escenario, los materiales y la imaginación. Pero hay que ser muy corto, muy borde y muy cateto para pasar de lejos aún sin mirarlo. Hay situaciones que dan pena. Dice el viejo refrán que nunca es tarde y por fin nuestro Consistorio se ha echado al agua y ha comenzado a descubrir lo que hemos estado maltratando y tapando durante muchas décadas: el río y el rico potencial que la historia ha acumulado a lo largo de tantos siglos, y sobre todo hoy y ahora, cuando los medios se prodigan con tanta generosidad y la técnica alcanza cotas de auténtica magia. Nunca es tarde, y como dice otro viejo refrán, donde hay, siempre queda. A pesar de las barbaridades cometidas con nuestro patrimonio, bueno, nuestro es un decir, porque ese patrimonio lo han maltratado, como ocurre siempre unos pocos, pero aún queda suficiente para dar unas cuantas lecciones al incrédulo o al descreído, ahí están enhiestas, aunque vacías una veintena de obras que señalan una época, describen una sociedad y mantienen en alto el testimonio de lo que puede el hombre cuando lo mueve una idea grande y noble y es capaz de proyectarla hacia el futuro con la entrega y la calidad en lo que hace. Aguas arriba de la ciudad el río se ha descubierto, pero no se ha terminado todavía con ese Parque de Olivares como final del encuentro. No hay que seguir hacia abajo y salvar Valdelaloba, Aldea Rodrigo y llegar a las Pajarancas, esa es la Puerta de saludo de la salida de la meseta y la entrada en el Arribe, esa puerta de la geología y de la geografía está ahí para aumentar la belleza, para llamar la atención y para ofrecerse como lugar de llegada de encuentro o de partida, según los gustos o las aptitudes. Cuesta del Pizarro, mirador de la ciudad sobre los restos de una Puerta, que con sólo unos escasos restos bien merecería otro trato y otras consideraciones. Nada alteraría, ni su entorno, ni a particulares, y una Puerta da carácter a los restos de Cerca, mientras que ésta, sin ellas, son simples paredones almenados. Pero por fin se ha empezado, y algo es algo. Desde ese mirador del Duero, de la Historia Medieval o del Románico, se pueden evocar toda una larga serie de episodios, de épocas, de gentes, de leyendas, de auténticas epopeyas y recrear desde él y en él a personajes que nos recuerdan siglos y siglos del pasado con el río como testigo y el arte como símbolo, trofeo y eterno homenaje a la historia de la ciudad. A través de los ojos de la historia podemos ver casi todo. Acaso por eso los ojos son redondos. Enhorabuena a todos.

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