PACO ANTÓN
Se enfada el concejal de Obras, González Prada, por la "osadía" del concejal de la oposición Carlos Hernández al ofrecer a Miguel Angel Mateos la presidencia de la futura comisión de investigación sobre la chapuza de la avenida de Galicia, ya que la jefatura nata de ese órgano corresponde a la alcaldesa. A ver qué se ha creído, qué tipo de medallas se quiere colgar el edil socialista, cuando él "no es nadie" ni para decidir quién preside ni para hacer propuestas para el cargo. Así de enfurruñado y de airado se nos ha mostrado el edil que supervisa las obras municipales, quien a estas alturas dice que desconoce qué narices busca el PSOE con esta comisión investigadora, "de manera que se constituirá, se informará y punto". Vamos, que no tiene mucha fe -o ninguna- en que este órgano especial arroje algo de luz sobre lo que hay detrás de la triste historia de esta obra, si es que hay algo más que los agujeros y baches que vemos. Bueno, detrás de los badenes ya sabemos -porque lo dicen los técnicos- que hay serios "problemas de compactación" que, por sentido común, serían responsabilidad de quien ejecutó estos trabajos. Pero ignoramos, ante la negativa de la constructora a corregir estos defectos, por qué el Ayuntamiento no exige por vía más expeditiva a la empresa que ésta entregue la obra terminada y sin fallas. Con incautarse de los dineros de la garantía no basta, por lo menos para proceder a un arreglo completo.
No sé si el portavoz socialista desconoce el sistema de funcionamiento de estas comisiones -que es otra flor que le dedica el concejal González Prada-. Quien no tiene ni idea soy yo, pero todos sabemos de miles de casos, en ayuntamientos y hasta en el Parlamento de España, en los que la presidencia de comisiones de investigación se da a políticos de la oposición, por aquello de ser más transparentes y, además, parecerlo. Y si no hay nada que esconder -que no creo que aquí se esconda algo más que desidia, y ojalá que no me equivoque-, pues nada mejor que dejar que la oposición trabaje y se moje. Y en una Corporación como la de Zamora, en la que todos son minoría, tampoco estaría feo que la Alcaldía repartiera más juego. Y no solo dándoles cancha a los ediles de Adeiza-UPZ, sino también a los otros. Si yo fuera la alcaldesa, que no tengo trazas, le ofrecería la presidencia de esa comisión al mismísimo Carlos Hernández y una vicepresidencia a Paco Guarido, para que investiguen hasta que se harten. Si no existe nada raro en la trastienda de esas penosas obras...
Y vuelvo a ponerme nostálgico. Sigo dándole vueltas a eso de que "el pasado siempre fue peor" que dijo el colega Braulio Llamero, y en esto de la participación de la oposición municipal vuelvo, a encontrarme excepciones. El, como toda Zamora, sabe que la peatonalización de Santa Clara la sacó adelante el socialista Andrés Luis Calvo siendo concejal de la oposición con un gobierno ucedeo sobrado que presidía Martín Fiz. Y en correspondencia, cuando el socialista llegó a ser alcalde de Zamora, con mayoría absoluta, dejó en manos de Alianza Popular -hoy sería el PP de González Prada y de Rosa Valdeón- nada menos que cinco concejalías delegadas. Ahí queda eso. Y casi todos los concejales aliancistas dieron un juego excelente, comenzando por el desaparecido Tito Gómez Sandoval, de quien Luis Calvo guarda un buen recuerdo por el trabajo que hizo para el municipio. Vamos, que no entiendo por qué se nos indigna tanto ahora el señor González por el "atrevimiento" de Hernández al proponer a Mateos. Lo entendería si lo hubiera propuesto para alcalde, que todavía está a tiempo.