AGENCIAS.
Rabat.- Las relaciones entre España y Marruecos atraviesan un momento de alta tensión tras la retirada, el viernes, del embajador marroquí en Madrid, una dura decisión ordenada por el monarca alauí, Mohamed VI, en protesta por la visita de la próxima semana de los Reyes a Ceuta y Melilla, localidades que Rabat califica de «ciudades ocupadas». En diplomacia, la llamada a consultas de un embajador es el nivel inmediatamente inferior a la ruptura de relaciones.
Fuentes del Gobierno marroquí consultadas por la agencia Efe descartaron una reunión de alto nivel para cerrar la crisis y rechazaron precisar cuánto tiempo durará la retirada del embajador y añadieron que «todo está en manos del rey« de Marruecos. La última retirada se produjo en 2001, gobernando el PP en España, y duró quince meses.
Las fuentes explicaron que en la reunión del Gobierno marroquí del pasado jueves, el ministro de Exteriores, Taib Fassi Fihri, fue quien expresó una posición más dura sobre la visita real. Tras la reunión, Rabat anunció que lamentaba y rechazaba el viaje del Rey, a quien Mohamed VI suele calificar de «hermano mayor». Al no haber una reacción favorable a los intereses marroquíes por parte de España, fue cuando, el viernes, se procedió a la retirada del Embajador.
El ministro Fassi Fihri desempeña una de las denominadas «carteras de soberanía», cuyo titular es designado directamente por el monarca marroquí al margen de los partidos.
La retirada del embajador ha desatado un clima de exacerbado patriotismo en Marruecos. Ese ambiente se ha plasmado en el Parlamento y en la prensa, mientras la calle permanece bastante ajena a la cuestión, en una sociedad como la marroquí marcada por el paternalismo del monarca y el bajo nivel de politización de la población.
Exigencias de firmeza
Así, el senador Yahia Yahia dijo que los marroquíes derramarán «hasta la última gota de sangre» para defender Ceuta y Melilla. En un tono menos épico, parlamentarios de la comisión de Exteriores, Defensa y Asuntos Islámicos calificaron la visita de «provocación grave» y pidieron al Gobierno una postura «firme». El presidente de esta comisión, Fuad Ali El Himma, «hombre fuerte» del régimen marroquí y muy próximo al Monarca, afirmó que la proyectada visita de los Reyes de España es «inoportuna».
El Himma declaró que la visita es además «inaceptable tanto para el Gobierno -que ha expresado claramente su posición al término del Consejo de Gobierno- como para los elegidos por el pueblo y los diferentes componentes de la sociedad marroquí». Para El Himma no puede sorprender el momento de la visita ni el de la decisión del juez de la Audiencia Nacional española, Baltasar Garzón, también conocida esta semana, de investigar acusaciones de genocidio en el Sáhara Occidental por parte de altos cargos marroquíes. En su opinión se trata de iniciativas electoralistas marcadas por los comicios de marzo. El parlamentario situó también en esa línea lo que calificó de «medidas de las que han sido objeto marroquíes residentes en los alrededores de Madrid».
Para el influyente diputado, la actitud de España, rompe tres años largos de aproximación de posiciones entre Madrid y Rabat, una vez finalizados los desencuentros con los gobiernos del PP.
Otros líderes políticos también se manifestaron sobre el asunto, como el "número dos" del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo, Lahcen Daoudi, quien hizo un llamamiento al «boicot contra los productos españoles» y anunció para el lunes «manifestaciones en todo el país».
Por su parte, la prensa marroquí publicó editoriales e informaciones críticos con la gira real, que calificó de «electoralistas».
El diario "Al Alam", portavoz del partido nacionalista Istiqlal del primer ministro, Abás El Fassi, comentó que «el PSOE intenta aparecer ante la opinión pública más patriota que el PP».