Sospechas

Reflexiones sobre el tinglado de Manos Limpias

30.04.2016 | 00:24
Sospechas

A mí ese tinglado de Manos Limpias nunca me gustó un pelo. No niego que en algún momento hiciese algún servicio a la comunidad, pero es muy extraño que un grupo de ciudadanos por sí y ante sí se dedique a promover por sistema denuncias ante los tribunales.

En todo caso y aún por encima de los resultados positivos que haya logrado Manos Limpias tienen una virtud indiscutible: deja a las instituciones de referencia con las vergüenzas al aire. Y es que esa plataforma no debería tener ninguna función si los tribunales estuviesen en su sitio y actuasen con diligencia y plena imparcialidad, bendición que a partir de cierto nivel en la escala de la judicatura no está garantizada por politizada. Ausbanc no es mejor. Su jefe está en la cárcel -en su día ya secuestró y atracó a punta de pistola a una marquesa- acusado de chantajear a diestro y siniestro. ¿Y los chantajeados, digo yo, por qué pagaban?

Las estafas son muy oscuras y casi se diría que los malos de la película o, por precisar, los peores son algunas víctimas o, mejor dicho, las presuntas víctimas ya que ceder a un chantaje es un bumerán y acusa al que paga tanto o más que a quien cobra. Ausbanc lanzó una OPA a Manos Limpias y, ya ven, todos entre rejas, mientras que causas capitales como las relativas a la familia Pujol o al asunto de Nóos pueden quedar sin acusación para alguno de los empapelados y por lo tanto archivarse.

Así las cosas las sospechas serían evidentemente superlativas. Dos asuntos a sacar del debate electoral. ¿No es esa la cuestión?

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