Política

Zapatero cree que el Gobierno no debería pedir el rescate

El ex presidente confiesa no añorar la política y recuerda "con angustia" el auge del paro durante su mandato

 12:52  
Zapatero, con González y Rubalcaba.
Zapatero, con González y Rubalcaba. EFE

EFE / MADRID El expresidente del Gobierno Jose Luis Rodríguez Zapatero considera que España, "a día de hoy", no debería solicitar a Europa el rescate.

"El Gobierno es quien dispone de la información para tomar la decisión -de solicitar el rescate-. Con esa cautela, y a día de hoy, me inclinaría por no pedirlo", asegura Zapatero, en una entrevista publicada hoy en el diario "La Razón".

El expresidente recuerda que los países que requieren ayudas pueden pedir al Banco Central Europeo (BCE) que compre deuda en los mercados con el objetivo de rebajar la prima de riesgo y los costes de financiación, aunque se inclina por que España no recurra a esa solución.

Considera que la compra de deuda soberana española que llevó a cabo el BCE en 2011 para paliar la penalización que estaba sufriendo en los mercados "no" supuso una intervención.

En cuanto al final de la crisis, Zapatero cree que a finales de 2013 "es probable" que la economía española tenga "una perspectiva algo más favorable", aunque dependerá de factores externos, especialmente de la Unión Europea.

Zapatero considera que un acuerdo entre el PSOE y el PP sería hoy "aún más conveniente" ante la persistencia de la crisis económica.

"Con carácter general, los acuerdos políticos le sientan bien a la democracia española y en esta situación de muy grave y persistente crisis económica, sería aún más conveniente" que los dos grandes partidos, señala Zapatero.

Zapatero, que confiesa no echar de menos la primera línea de la política, se refiere al mecanismo de intervención del Banco Central Europeo y, con toda la cautela, se inclina por no pedir esa ayuda, aunque resalta que es el Gobierno quien dispone de la información para tomar la decisión que considere.

Recuerda "con angustia" la última etapa de su Gobierno debido al incremento del desempleo, que era su "principal obsesión", y por la "batalla" ante inversores, mercados y la Unión Europea para defender los activos de la economía española, sobre la que augura "una perspectiva algo más favorable" a finales de 2013.

Siempre sintió el "apoyo claro" de su partido, el PSOE, cuyas expectativas se ven afectadas, como las todos los grandes partidos, por la "muy intensa y larga" crisis económica, dice.

El expresidente no se arrepiente de haber impulsado la reforma del Estatuto de Cataluña, que fue "un intento para lograr un acuerdo al que, antes o después, habrá que volver a llegar".

De todos modos, considera que la vía emprendida por el presidente de la Generalitat, Artur Mas, en los términos planteados "es un camino a ninguna parte, de una gran incertidumbre, perjudicial para Cataluña y para el conjunto de España".

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