ORENSE, ICAL/AGENCIAS
«El objetivo de Galicia es que el AVE esté en la comunidad autónoma en el año 2018, que es la fecha que hemos analizado y evaluado». Las primeras declaraciones del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, durante la inauguración del primer tramo de alta velocidad en la región gallega, supusieron un jarro de agua fría para las aspiraciones zamoranas de contar en 2015 con el AVE hasta Madrid. Y es que el máximo mandatario gallego considera poco realista fechar en 2015 la finalización de todo el trazado, que conectaría Galicia y Madrid en menos de tres horas. Feijóo en su intervención lo dejó bien claro: algunos de los tramos que quedan por ejecutar son los más difíciles y tardarán años en estar listos. Sin ir más lejos, en la actualidad, el tramo entre Orense y el límite con la provincia de Zamora, con trechos aún sin iniciar, se plantea como el más complicado de todo el trazado por la orografía del terreno.
Así las cosas, Núñez Feijóo reflejó la dificultad del proyecto asegurando que «la peregrinación continúa», porque, añadió, «esta línea de alta velocidad es la guinda del pastel, pero falta por acabar de darle forma al resto de la tarta».
De este modo, ha advertido que «faltan 326 kilómetros» para que los gallegos puedan «percibir los beneficios y oportunidades» del AVE gallego, con un reto que se va poder afrontar por «tres razones fundamentales».
Tres razones que ha identificado con: el «instrumento útil» que, a su parecer, ha supuesto el Pacto do Obradoiro; con que Galicia «sabe culminar obras colectivas»; y con el «compromiso explícito» del próximo presidente del Gobierno central, Mariano Rajoy, pues «es consciente» de las necesidades en infraestructuras del Noroeste de la Península.
No obstante, lo firmado en el Pacto do Obradoiro no parece haber servido de mucho, ya que en ese acuerdo, una apuesta de Blanco nada más llegar al ministerio de Fomento, se fijaba 2015 como la fecha en la que debería completarse el trazado del AVE Galicia-Zamora-Madrid.
Sin ser ajeno a estas incertidumbres, el ministro de Fomento en funciones José Blanco hizo ayer especial incidencia en que el AVE Madrid-Galicia debe de ser un «proyecto de Estado» y «trascender a los partidos».
A partir de ahí, mostró su confianza en que Mariano Rajoy mantendrá la inversión para completar la línea «en tiempo y forma». Blanco mantiene que, con el actual esfuerzo presupuestario, el trazado entre la capital y la comunidad vecina estará listo en 2015. Sin embargo, en base a estudios internos de la Xunta, Feijóo sostiene que el objetivo es 2018. En su intervención de ayer, el Presidente de la Xunta también reclamó el AVE con la meseta. Y con «las mismas características que el que ya tiene Andalucía desde hace veinte años», según señaló. Para Feijóo, la línea La Coruña-Santiago-Orense «es la guinda a a la que le falta el pastel, que es la conexión con Madrid».
El Gobierno en funciones de José Luis Rodríguez Zapatero ha centrado en las tres líneas de alta velocidad la contratación de obra pública en el último periodo de su mandato. La que mayor grado de ejecución presenta es la línea Madrid-Galicia, que cuenta ya con más de 200 kilómetros en obras entre Olmedo (Valladolid) y Puebla de Sanabria (Zamora), de los que 160 corresponden a la provincia zamorana con una inversión de 645 millones de euros. Su ejecución se acerca en estos momentos al 70 por ciento. El tramo entre Zamora y Lubián, en dirección a Galicia, presenta un nivel de ejecución inferior, de poco más del 20 por ciento.
La plataforma del corredor de 162 kilómetros Valladolid-Venta de Baños-Palencia-León está prácticamente construida, a falta de pequeños remates, que finalizarán a principios de 2012. Además, toda la ruta entre Valladolid y la capital burgalesa también se encuentra, en este momento, en fase de ejecución, por lo que las últimas previsiones apuntaban a que el AVE podría llegar a Burgos en 2015. No obstante, será el nuevo Ejecutivo el que decida el ritmo de las obras y los plazos para su conclusión.