En Francia

Dieciocho años para los etarras Zaldúa y Segurola y 7 a Barandalla

Los jueces no quisieron establecer un periodo mínimo de cumplimiento de las penas, como había pedido el fiscal

23.09.2010 | 09:16

El Tribunal de lo Criminal de París impuso este miércoles una pena de 18 años de cárcel a Miren Itxaso Zaldúa, juzgada como responsable de logística del aparato militar de ETA hasta marzo de 2005, otros tantos para su lugarteniente Joseba Segurola, y siete para Oihan Barandalla, por haberles prestado apoyo.

La condena de Segurola (34 años de edad) es más dura que los 15 años solicitados por la Fiscalía, y se atiene tanto en el caso de Zaldúa (38 años y embarazada actualmente) como en el de Barandalla (34) a los requerimientos del Ministerio Público.

No obstante, los jueces no quisieron establecer un periodo mínimo de cumplimiento efectivo de las penas entre rejas, como había pedido el fiscal Olivier Bray, ni tampoco dictaron la orden de expulsión definitiva de Francia.

Bray, al reclamar la culpabilidad de los tres -ahora confirmada por el tribunal para la inmensa mayoría de los cargos-, había considerado que Zaldúa, al ser arrestada el 23 de marzo de 2005 junto a Segurola en Lannemezan (sur de Francia), era "la que dirigía la logística" militar de la organización terrorista, "el último eslabón" antes de los comandos que cometen los atentados.

En concreto, al frente de esa estructura, denominada "Ataka", y desde un piso franco que ambos ocupaban en la vecina localidad de Saint Gaudens, se encargaban de dotar de vehículos, artefactos explosivos y armas a los etarras que cruzaban a España para perpetrar acciones terroristas, según la acusación.

En la vivienda de Saint Gaudens -que como un garaje que también utilizaban en Lannemezan también había sido alquilado por Barandalla a finales de 2004- se encontró un arsenal con varios cientos de kilos de materiales explosivos, detonadores, temporizadores, armas y abundante documentación de "Ataka".

Los diversos documentos y ficheros daban cuenta de sus relaciones con los más altos dirigentes del aparato militar de la época, como Pedro Esquisábel, Garikoitz Aspiazu "Txeroki", Gorka Palacios o Asier Eceiza.

Además, entre los dos coches que se les requisaron al ser detenidos -robados y con matrículas falsas- estaban distribuidos los diferentes elementos que componen una bomba, lo que llevó a Bray a sugerir que podían tenerlos preparados para entregarlos rápidamente a un comando que cometiera un atentado.

Esos y otros elementos son los que sustentan la condena, entre otros cargos por pertenencia a una organización terrorista, tenencia, fabricación y transporte de explosivos, detención y detención de armas o uso para su actividad delictiva de dinero que sabían procedente de la extorsión de empresarios vascos y navarros, por el conocido como "impuesto revolucionario".

Francia ha dado autorización para extraditar a Segurola para que rinda cuentas ante la justicia en España, donde se le implica en un atentado con explosivos contra una discoteca de Navarra y por la entrega de un coche bomba a dos etarras que pudieron ser detenidos.

Barandalla, capturado el 1 de septiembre de 2007 en Cahors (sur) en otra operación policial contra ETA por la que será juzgado en Francia, fue condenado hoy por prestar asistencia a Zaldúa y Segurola, en particular con el alquiler de bienes inmobiliarios aprovechando su buen dominio del francés.

Aunque al igual que los otros dos -y como es habitual en los juicios a etarras en Francia- se negó a responder de forma sistemática a las preguntas del tribunal y del fiscal, leyó al final en nombre de todos una declaración en la que se definían como "militantes de ETA", y decían no reconocer legitimidad al tribunal.

La abogada de los tres acusados, Amaia Recarte, también aprovechó para hablar de los dos comunicados de la banda terrorista de este mes, que interpretó como "un alto el fuego unilateral e incondicional", y que a su juicio "ha creado una formidable esperanza en el País Vasco".

Bray, previamente, había insistido en que se los ha juzgado "no por sus opiniones políticas", sino "porque son delincuentes de una peligrosidad extrema" y porque ETA es "sobre todo una destacable máquina de guerra".

En cuanto al cese de acciones armadas anunciado, el fiscal recordó las anteriores treguas de 1998 y 2006, ETA las había utilizado para cometer robos en Francia con los que reforzar su arsenal de armas y explosivos.

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