«El Pocero» despierta de su sueño

Guinea paraliza un proyecto de 38.000 viviendas con el que el «rey del ladrillo» buscaba recuperarse tras huir de España por el fiasco de Seseña

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MIGUEL ÁNGEL SÁNCHEZ, VALENCIA, «En perspectiva». Estas dos palabras definen la deriva que están tomando los negocios de construcción emprendidos en el extranjero por Francisco Hernando, popularmente conocido como «El Pocero», tras el fiasco inmobiliario en que se tradujo su proyecto para la localidad toledana de Seseña, una macrociudad de 13.500 viviendas luego reducidas a 5.000 -3.000 vendidas y 2.000 en manos de los bancos- que ha acabado en los tribunales por iniciativa de la promotora, el Consistorio e Izquierda Unida (IU).
Por el camino han ido quedado las muescas de lo que un día fue un gran imperio; por ejemplo, el yate «Clarena II», la mayor embarcación de lujo -dicen- en manos de un español. Nada más y nada menos que 72 metros de eslora por los que Francisco Hernando pagó 60 millones de euros y que a mitad de este año se vio obligado a vender.
Otra de las muescas es la flotilla de aviación de Jets Personales, S. A., que, de los tres aviones que tenía, se ha quedado en uno. Eso sí, el más grande, un Global Express XRS, similar al que poseen Steven Spielberg o Bill Gates.
Pero, quitando esas muescas, el polémico empresario madrileño, que dijo que se iba de España porque «en mi país me atacan y fuera me ofrecen todo tipo de oportunidades», no parece haber encontrado en el extranjero «la gallina de los huevos de oro que se cargaron» en la localidad toledana.
Sin embargo, todas esas oportunidades que dice tener no son, por ahora, más que expectativas. La de Dubái continúa estancada, aunque fuentes de su gabinete de comunicación, que dirige Alfredo Urdaci, señalan que se mantienen todavía contactos.
En Angola, otra «oportunidad», el Gobierno quiere construir un millón de viviendas en una década y no puede contar para ello con las empresas de construcción portuguesas. Parece un negocio idóneo para «El Pocero», pero, de momento, no hay nada más. En Panamá y Ecuador también hubo contactos, pero la situación era complicada y ahora está todo paralizado. Jordania, también expectativas, pero nada concreto.
Y Guinea Ecuatorial. Se ha constituido una empresa mixta -al 50 por ciento- con el Gobierno de Teodoro Obiang para construir 38.000 viviendas en Bata y Malabo, que incluye la urbanización de las áreas afectadas. El acuerdo se firmó en enero de 2009 y, según se publicó más tarde, el proyecto ya había sido adjudicado.
Sin embargo, veintiún meses después no hay ninguna novedad al respecto. Los materiales que «El Pocero» debía trasladar al país africano para empezar a construir permanecen en Seseña y en el puerto de Alicante desde hace muchos meses a la espera de ser embarcados. E incluso fuentes conocedoras de la situación dudan de que el proyecto vaya a salir adelante.
«El Gobierno de Obiang suele hacer eso cuando no ve algo claro. Te da largas, entras en una especie de "stand by" que puede demorarse durante dos o tres años, y al final nada».
Fuentes de la oficina de Onde 2000, la promotora de El Pocero en Seseña, señalan que se «sienten seguros, y siempre lo hemos sentido así. La inseguridad la sentimos en España, por la falta de confianza, por los incumplimientos».
En la empresa de Francisco Hernando consideran que «los retrasos son circunstanciales. El proyecto es ambicioso y requiere un tiempo de preparación de proyectos técnicos...».
Las cifras del negocio, más allá del número de viviendas, siguen siendo una incógnita. Se habla de una inversión inicial de 1.000 millones, que las fuentes de Onde 2000 dicen que es inferior.
También se habla de trasladar 6.000 trabajadores del sector desde España que se han quedado sin faena tras el fiasco de Seseña, pero las fuentes consultadas en la promotora aseguran que tal cifra no es cierta porque también se utilizará mano de obra ecuatoguineana que antes deberá ser formada en aquel país.
Lo único claro es que, a día de hoy, ni siquiera hay la seguridad de que se vaya a ejecutar el macroproyecto y las dudas en el entorno del promotor inmobiliario aumentan, incluso hasta el extremo de que se sospecha que no hay nada en firme. Y más teniendo en cuenta la peculiar forma en la que se entienden las relaciones comerciales en Guinea Ecuatorial.
«Es un país difícil que, además, tiene un sentido ambivalente hacia España y todo lo español por lo que hemos representado en su historia», señalaron fuentes conocedoras de las relaciones comerciales con el país africano.
A pesar de que parezca contradictorio con la idiosincracia del régimen, aquí lo que se valora, por encima de todo, es la calidad y la honradez».
Al parecer, el Ejecutivo de Teodoro Obiang Nguema ha salido escaldado con la calidad ofrecida por las constructoras chinas -y con personal también chino- que están levantando viviendas en Guinea Ecuatorial como contraprestación por la compra de petróleo.
Por el contrario, las autoridades ecuatoguineanas valoran el trabajo que están haciendo los libaneses. «Por este motivo miran con lupa los antecedentes de las empresas que se van a encargar de los grandes proyectos, y la constructora de Francisco Hernando, con los antecedentes de Seseña, no tiene buenas referencias».
Las negociaciones del proyecto las está llevando directamente «El Pocero» con Obiang Nguema, algo que no escapa de la normalidad, dado que los contratos en Guinea Ecuatorial se adjudican de forma directa, lo que aún contribuye más a la opacidad de la situación.

El amigo de Zaplana que llamó «piojosos» a los grandes constructores

Francisco Hernando Contreras nació en Madrid, en 1945. Es conocido como El Pocero porque hasta los 20 años, cuando la leyenda dice que construyó su primer edificio, se dedicaba a la limpieza de alcantarillas.
Hernando presume públicamente de que entre sus amigos no hay ningún político, salvo Eduardo Zaplana. «Él sí que es amigo y por eso, precisamente, no se me ocurrió construir en la Comunidad Valenciana cuando era presidente». Ambos han compartido yate y préstamos en la CAM.
A Rodríguez Zapatero no lo conoce, a Mariano Rajoy lo vio una vez en Mallorca y de José Bono no quiere hablar porque fue amigo suyo.
El Pocero, que dijo haber previsto la crisis inmobiliaria, considera a España un país en el que «hay un exceso de descalificaciones que no van a ninguna parte».
Sobre las grandes constructoras (el denominado grupo G-14) no tiene muy buena opinión. De hecho, sin mencionarlos directamente, los definió como «esos piojosos que en su vida han visto un ladrillo, que no saben nada de este negocio, que no saben ni siquiera lo que es una hormigonera».

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