AGENCIAS/ EFE
El Tribunal Supremo considera que la estrategia bélica denominada «de impacto y pavor», consistente en actos como el bombardeo sobre personas y bienes protegidos en conflicto armado, como el que causó la muerte del cámara José Couso, sí es penalmente imputable a quien dirija las operaciones bélicas, informa «Efe». «La responsabilidad penal es puramente personal, si bien no puede surgir del mero apoyo político o logístico de acciones bélicas», añade el TS en la sentencia por la que ordena a la Audiencia Nacional que reabra la investigación por la muerte de Couso en Bagdad, en 2003, por disparos de un tanque estadounidense. En 2006 la Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia archivó las diligencias por considerar que se trató de un «acto de guerra contra un enemigo erróneamente identificado» y declaró la falta de jurisdicción para juzgar los delitos imputados a tres militares de los Estados Unidos: Thomas Gibson, Philip Wolford y Philip de Camp.