L. M. S., VALENCIA / MADRID
El «número dos» del PSOE, José Blanco, previno ayer al líder de CiU, Artur Mas, sobre el PP y le pidió que «no se equivoque de adversario», ahora que los populares quieren «hacer manitas» con los nacionalistas «para gobernar en Cataluña». Blanco contestaba así a las advertencias lanzadas el viernes por Mas, quien amenazó al Gobierno con retirarle todo el apoyo de su partido si no rectifica con el Estatut.
Mas culpó a socialistas y populares del fallo del Tribunal Constitucional (TC) sobre el Estatuto catalán, pero Blanco le respondió que «el problema no es José Luis Rodríguez Zapatero», pues el jefe del Ejecutivo «adquirió el mayor compromiso» con el Estatut y «siempre ha apostado por el entendimiento y ha avalado la profundización en el autogobierno, dentro de la Constitución española».
«Quien llevó el Estatut al Tribunal Constitucional fue el PP», le recordó a Mas el también ministro de Fomento. Y añadió que son los populares «quienes agitan el fantasma de la discordia» en España. Blanco dijo que el líder del PP, Mariano Rajoy, «no es muy valiente», por lo que ha tenido que «sacar a pasear» al ex presidente del Gobierno José María Aznar «para sacar otra vez el fantasma de la división y del "se rompe España"». Sin embargo, el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, no ve ese peligro en el horizonte, porque con la sentencia del Tribunal Constitucional «ni se rompe España, ni se modifica la Constitución» ni se establecen derechos y privilegios para los catalanes.
El titular del Interior ha recordado que durante su etapa como portavoz parlamentario del PSOE tuvo que «hacer frente» a las acusaciones del PP de que España iba a romperse con la norma estatutaria, de que estaban modificando la Carta Magna «por la puerta de atrás» y de que «después del Estatuto» los catalanes tendrían derechos distintos de los españoles. «Las tres cosas eran falsas», sostuvo Rubalcaba.
La intervención de Aznar también fue contestada por la secretaria de organización del PSOE, Leire Pajín, quien acusó al ex presidente de no haberse acordado durante su mandado de la pluralidad de España porque no creía en ella, a pesar de «hablar en catalán en la intimidad» y pactar con los nacionalistas para poder gobernar.
Mientras, el presidente de la Generalitat, José Montilla, afirmó que la sentencia del Tribunal Constitucional que recorta el Estatut es «una agresión» que plantea un problema tanto a Cataluña como a España, porque «debilita la unidad de España» y «hace un gran favor a separatistas y separadores». En una entrevista que ayer publicó «El Periódico de Catalunya», Montilla se mostró convencido de que «los efectos prácticos de los recortes probablemente serán pocos», aunque destacó que «lo importante son los efectos políticos y emotivos», ya que «el Estatut es también un símbolo». En esta línea, aseguró que la sentencia del alto tribunal no da la razón al PP, que impugnó el Estatut, sino que supone «un fracaso» para este partido. «El PP, al impugnar 201 preceptos, quería liquidar el Estatut, pero no lo ha conseguido. Dijo que rompería España, que daba privilegios a Cataluña e incluso que favorecía la poligamia, pero nada de eso ha pasado», señaló en la entrevista.