MADRID, AGENCIAS
El Tribunal Supremo admitió ayer a trámite una tercera querella contra el juez Baltasar Garzón presentada en esta ocasión por Ignacio Peláez, ex fiscal de este órgano y abogado de uno de los imputados del «caso Gürtel», que considera que Garzón prevaricó al ordenar la grabación de las conversaciones en la prisión de los cabecillas de la trama corrupta con sus defensores. Es la primera vez que un juez se enfrenta a tres querellas. El Supremo tramita contra Garzón otras dos por investigar las desapariciones del franquismo y por sus cobros en la Universidad de Nueva York durante el año en el que permaneció en EE UU durante un permiso de estudios.
La fiscalía se opuso a una querella que esconde «una maniobra procesalmente fraudulenta» al defender intereses ajenos de los cabecillas de la trama sin ser sus clientes. El tribunal respondió que «no existen razones suficientes (...) para excluir con toda certeza la hipótesis de la existencia de los (tres) delitos mencionados» por el defensor del empresario José Luis Ulibarri, imputado en el «caso Gürtel».