MADRID, EFE / E. P.
El líder del PP, Mariano Rajoy, y dirigentes de su plana mayor, así como representantes de la cúpula socialista, coincidieron en descartar de plano la posibilidad de que ambos partidos se unan en un Gobierno de concentración diseñado para superar la crisis, después de la reflexión hecha el lunes en este sentido por Esperanza Aguirre ante la dirección de los populares reunida en la sede de Génova.
El presidente riojano, Pedro Sanz, reafirmó, como «reflexión personal», que actualmente la mejor opción, dada la «debilidad» de Zapatero para sacar al país de la crisis económica, consiste en crear un Gobierno de concentración, y si no, según sus palabras, hay que convocar ya elecciones.
Sanz ya se había expresado así en el comité ejecutivo nacional de su partido, y a su sugerencia se sumó Esperanza Aguirre, quien llegó a pedir ministros del PP al frente de los ministerios de Economía y Trabajo. Ayer, Rajoy descartó de plano esta posibilidad, así como que se haya debatido en el seno de su partido la posibilidad de una gran coalición. El líder de la oposición llegó a decir que más que sugerencias o propuestas fueron «ironías» de Aguirre, y así se interpretaron. En esta interpretación, Rajoy fue secundado por Javier Arenas: «Me pareció más un comentario irónico que una propuesta», dijo en referencia a lo que Esperanza Aguirre había calificado de reflexión.
Para Arenas, «la clave» para salir de la crisis económica no es la del Gobierno de coalición, sino la llegada de Rajoy a la Moncloa. El vicepresidente del Parlamento europeo, Alejo Vidal Quadras, consideró imposible un pacto con el PSOE porque Zapatero «no lo quiere». La líder del PP catalán, Alicia Sánchez Camacho, dijo sobre la reflexión de Aguirre que lo importante es que el Presidente rectifique su política porque, si no, cualquier oferta de pacto estará vacía.
Mientras, la gran protagonista, Esperanza Aguirre, optó por exigir a Zapatero que elimine cinco ministerios, entre ellos el de «Igual... da». El alcalde Ruiz-Gallardón se limitó a declarar que no es partidario de una moción de censura.
También desde el PSOE los pronunciamientos fueron contrarios a una gran coalición. El portavoz, José Antonio Alonso, acusó a Aguirre de «banalizar» algo «tan serio» como la política contra la crisis, mientras Carmela Silva remachó que «nadie del PP tiene capacidad para estar en este Gobierno».
El presidente Zapatero ha ordenado a los integrantes de la comisión ministerial para la negociación de un posible pacto contra la crisis agotar «hasta el límite el esfuerzo de diálogo y negociación», en especial con el PP. El jefe del Gobierno ve posible el acuerdo en menos de dos meses y «la recuperación está cerca». Rajoy sigue desconfiando. Si bien, dos representantes del PP acudirán mañana a la primera reunión, aunque ha tildado la mencionada comisión de «seminario» con «interés relativo». El líder de la oposición acusó a Zapatero de ser «la única persona aislada de la realidad» y del «sentir de los españoles». Le instó a tomar decisiones y avisó de que irán a escuchar y si hay propuestas razonables, a apoyar al Gobierno como en la política anti-ETA.