MADRID, E. P.
Ex ministros, socialistas veteranos y viejos conocidos del presidente Zapatero le describen como un líder que ejerce el poder de manera mesiánica y personalista, que gusta desautorizar a sus ministros para mostrar su poder y que ha demostrado ser «rencoroso», según los testimonios recogidos en el libro «El Maquiavelo de León», de José García Abad. Citando fuentes anónimas, el autor dibuja a un Zapatero «vigilante» respecto a todos los que puedan restarle protagonismo y sostiene que, para mantenerse, promueve enfrentamientos entre sus subordinados. De hecho, «una ministra del actual equipo» afirma que al Presidente «le divierte» que se «peguen» entre ellos para él «ser reclamado para poner orden». La ex titular de Cultura Carmen Calvo afirma que Zapatero ha «fusilado» a toda su generación en el partido y menciona a Jesús Caldera, Juan Fernando López Aguilar, María Antonia Trujillo, Cristina Narbona, Magdalena Álvarez, Jordi Sevilla y José Antonio Alonso. «Se ha rodeado de la corte mayor que no le puede hacer sombra, que está amortizada, y de los jóvenes que le adoran», dice. Jordi Sevilla sostiene que algunos de los gestos de Zapatero responden a que le gusta dejar claro quién manda –lo que el propio Presidente llama, según el autor, «gimnasia del poder»–.
Abad pone como ejemplo la desautorización a Solbes en su primer Consejo de Ministros como vicepresidente, cuando éste se opuso a un aumento notable del salario mínimo, o a la entonces ministra de Sanidad, Elena Salgado, cuando el Presidente dio marcha atrás en la ley del Vino. Salgado llegó a presentar su dimisión, asegura el autor. Otro ex ministro no duda en calificar a Zapatero de «rencoroso» y le retrata como «un "killer" que ni olvida ni perdona». «Si no es necesario matarte, no te mata, por placer no lo hace, pero no deja ninguna afrenta sin castigo», añade. Según el autor, los socialistas de la generación de Zapatero que se consideran injustamente desalojados del poder cenan una vez al mes en un restaurante de Madrid y perfilan estrategias para tener algo que decir cuando llegue el momento de elegir al sucesor.
El ministro de Industria, Miguel Sebastián, confirma que le ofreció la vicepresidencia económica en 2004, pero que él rechazó porque no se consideraba preparado y estaba seguro de que el PSOE perdería esos comicios.