AGENCIAS
Con el revuelo de fondo causado por las noticias sobre el pago por España a Al Qaeda de cinco millones de dólares (3,7 millones de euros) para la liberación de los tres cooperantes secuestrados en Mauritania, fuentes de este último país informaron ayer de la captura de uno de los secuestradores.
La noticia, procedente de medios policiales, asegura que el yihadista Omar Sahraui fue hecho preso por Malí hace varias semanas y extraditado el pasado viernes a Nuakchott, la capital mauritana, custodiado por policías de ambos países. Al parecer, el detenido, cuyo nombre había salido a la luz en varios interrogatorios a sospechosos, se encargó de suministrar los coches con los que se perpetró el secuestro.
Mauritania sospecha que Omar Sahraui, que habría jugado idéntico papel en el secuestro de dos italianos que todavía permanecen en manos de Al Qaeda, es uno de los principales responsables de la logística de la red terrorista en ese país.
Por su parte, el presidente Rodríguez Zapatero, igual que el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, eludieron pronunciarse sobre la veracidad de las noticias sobre el pago de un rescate.
Zapatero aseguró que no hay novedades sobre el secuestro y pidió prudencia «para que las cosas salgan bien». Moratinos resaltó que el Gobierno no comenta este tipo de noticias, pidió discreción, prudencia y confianza, y confió en que la liberación de los tres españoles se produzca cuanto antes. La actitud elusiva de los dos mandatarios contrasta con el desmentido hecho público el domingo por la noche por fuentes próximas a la Presidencia del Gobierno.
Por otra parte, ayer se consumó la liberación por Malí de los cuatro yihadistas encarcelados en ese país cuya excarcelación reclamaba Al Qaeda para no matar al rehén francés Pierre Camatte. Se trata de dos argelinos, un mauritano y un ciudadano de Burkina Fasso, cuya liberación ha tensado las relaciones con Mauritania, que ha llamado a consultar a su embajador en Malí.