MADRID, AGENCIAS
El presidente José Luis Rodríguez Zapatero escuchó ayer en su vuelta al Senado recriminaciones muy duras del PP, que le acusó de dejar al país en «caída libre» tras unas semanas de «improvisación», «bandazos», «caos» y «desconcierto» en vez de adoptar medidas frente a la crisis. El portavoz popular, Pío García Escudero, advirtió al jefe del Gobierno de que «la fiesta se ha acabado» y le pidió que «se deje ayudar», porque «no tiene mano firme» para las reformas.
Zapatero rechazó haber improvisado sus decisiones y negó un cambio de rumbo de la política económica. El Presidente optó por ignorar la «mano tendida del PP» y aceptó la propuesta de CiU de negociar un pacto de Estado para sacar a España del atolladero.
Pío García Escudero tiró del discurso más duro del PP. En una intervención llena de reproches y críticas por la gravísima situación económica, el portavoz popular eludió rechazar de forma explícita las medidas planteadas por el Gobierno sobre pensiones y recorte del gasto, aunque puso en duda que el Presidente tenga el valor de aplicarlas.
«Se acabó la fiesta, señor Zapatero», tras los «seis años de juerga» en los que «ha dilapidado» la «mejor herencia» que nunca recibió un presidente español, le espetó García Escudero en el momento álgido de su primer rifirrafe de la temporada. Ahora la situación de España es de «caída libre», con datos «terroríficos» de paro y un Gobierno que da bandazos «como pollo sin cabeza» y que tiene en el «desconcierto», la «improvisación», el «caos» y la «torpeza» sus mayores rasgos.
El portavoz del PP recordó al Presidente «las palabras premonitorias» que Rajoy le dirigió en 2008: «Cuando se apaguen las luces de la fiesta y cuando haya que apretar los dientes, el único que estará a su lado seré yo». García Escudero advirtió al Presidente que ya «no inspira la más mínima confianza ni dentro ni fuera». «En Davos, lo que iba a ser un festival de fotos, se convirtió en un festival de críticas» y se encontró con la amarga realidad», a la vez que «el pérfido Almunia situaba a España en la segunda división», añadió.
García Escudero puso en duda la capacidad de Zapatero para poner en marcha «el ajuste duro» y le pidió que se deje ayudar. El portavoz del PP preguntó al Presidente si ha traicionado sus convicciones de no recortar el gasto público, porque ahora parece decidido a hacer «deprisa y corriendo» lo que ha estado despreciando tres años.
Zapatero tiró de la ironía para agradecer al portavoz popular su «constructiva» intervención y desmintió una de las principales acusaciones del PP. «No diga que improviso», le respondió el Presidente, quien le replicó: «usted ni escucha ni lee» porque las medidas anticrisis (plan de austeridad y reformas laboral y de las pensiones) ya fueron anunciadas en diciembre. Tan «vacío de ideas» ha visto a García Escudero que le ha afeado que utilizara a Joaquín Almunia y a Joaquín Leguina para atacarle. Finalmente, instó a los dirigentes del PP a esforzarse más por los «intereses de España» y menos por los suyos. Para el Presidente, el paro es el principal problema y el déficit el segundo.
A quien sí ha agradecido Zapatero que escuchen es a los dirigentes de CiU, que acaban de lanzar una oferta al Gobierno para lograr un gran «pacto de Estado» contra la crisis. El portavoz catalán se lo volvió a recordar ayer aprovechando la formulación de una pregunta. El Presidente le dijo que sí, que valora la oferta, y le mostró la «plena disposición» al diálogo del Gobierno para «culminar acuerdos» con los nacionalistas, aunque queda por ver si a ese posible pacto se suman otras fuerzas políticas. IU avisó poco después que no aceptará ese acuerdo. El líder de CiU, Artur Mas, propuso, por su parte, flexibilizar el despido para fomentar los contratos indefinidos.
Zapatero, que comparecerá el próximo miércoles para rendir cuentas en el Congreso, defendió durante una hora ante los parlamentarios socialistas las reformas y dijo que el PP recurre a la crítica porque no ve claras sus opciones electorales. Fuentes del Gobierno dijeron que el Presidente está tranquilo y confía en el buen rumbo de las medidas, aunque asume que puede haber más jueves negros. Zapatero está satisfecho con el cierre de filas del partido, al que pidió temple y serenidad para salir de la crisis.
Por otra parte, Mariano Rajoy dijo que «presentaría una moción de censura si tuviera la más mínima posibilidad de ganarla». Soraya Sáenz de Santamaría proclamó, por último, que el Gobierno está en caída libre y que ha pasado de la «conjunción planetaria a la conjura anti Zapatero».