|
|
|
HEMEROTECA » |
|
ESTRASBURGO, AGENCIAS El presidente Zapatero, que ejerce la presidencia de turno del Consejo de la UE, defendió ayer «un gran pacto social» con empresarios y sindicatos europeos frente a la crisis y abogó por más política económica común, con una «gobernanza seria y exigente». Zapatero compareció ante el pleno del Parlamento Europeo para presentar el programa de España para el semestre y, en un discurso eminentemente económico, se comprometió a impulsar un mercado energético común, un mercado digital europeo, una estrategia en favor del coche eléctrico y el espacio universitario europeo.
Socialistas y liberales apoyaron expresamente las ideas de Zapatero y calificaron de «ambicioso» el programa español. Sin embargo, los conservadores del PPE manifestaron sus dudas sobre las soluciones propuestas para la crisis y le reprocharon el alto nivel de paro de España.
Zapatero respondió a quienes le recriminaron afeándoles su actitud, «Si mañana la tasa de paro aumentara en su país, gobernara quien gobernara, mi respuesta como presidente del Gobierno y como europeísta sería de apoyo y de solidaridad y no de recriminación como ha hecho usted», le espetó directamente al parlamentario conservador alemán Werner Langen.
Para Zapatero, si la UE no aprovecha «la sinergia que representan sus 500 millones de ciudadanos en lo económico, sus decenas de miles de empresas con capacidad y sus millones de trabajadores, a los que hay que facilitar cada día una mejor formación, no seremos los auténticos protagonistas del futuro en este escenario de la globalización; seremos espectadores, no protagonistas».
En consecuencia defendió «más política económica común» y «quitar barreras», objetivos de la Estrategia 2020 que debe diseñarse durante este semestre para sustituir a la fracasada Estrategia de Lisboa y que contendrá los compromisos económicos de la UE para los próximos años.
Al margen de la responsabilidad de cada Estado, sostuvo que se ha de dotar a la Comisión Europea de nuevas facultades para evitar otro fracaso como el de los últimos diez años. No quiso hablar de la ya polémica propuesta de establecer sanciones -rechazadas públicamente por el ministro de Economía alemán- pero aprovechó para recordar que ya existen en la UE e insistir en la necesidad de coordinación entre los diferentes socios. «Sumar no es controlar», subrayó Zapatero, convencido de que sin esa política común países como China o India no tardarán en ganarle la delantera a la Unión Europea.
La presentación del programa semestral español no se limitó a los aspectos económicos, en los que Zapatero, pese a las críticas de eurodiputados populares, fue apoyado por los miembros del PP presentes en la cámara, en cumplimiento del pacto suscrito al respecto entre Gobierno y oposición. Zapatero trasladó a los parlamentarios su intención de poner en marcha una orden europea de protección que garantice el cumplimiento de las órdenes de alejamiento en todo el territorio comunitario, una de las principales iniciativas contenidas en el programa español en el área de Justicia.
El presidente del Gobierno, reafirmó su intención de avanzar en la lucha contra la violencia de género y consideró que el maltrato a las mujeres es «impropio e inasumible» en una sociedad como la europea. El líder socialista subrayó que las sociedades «más avanzadas» son las que logran la igualdad entre hombres y mujeres y las que «son activas y militantes en contra de lo que representa la violencia de género».
La inmigración estuvo presente entre los reproches que, a lo largo de una sesión de tres horas, le lanzaron varios eurodiputados a Zapatero. El Presidente aseguró que es «rotundamente falso» que sea partidario de la inmigración masiva, pero se declaró «partidario de respetar masivamente los Derechos Humanos de todas las personas, vengan de donde vengan». Poco después, en rueda de prensa, añadió que este principio «no debería llamar la atención en Europa» y que si lo hace es algo «preocupante».
En el plano de la política mediterránea, defendió la celebración de la primera cumbre entre la UE y Marruecos este semestre porque «dar la mano es mejor que cerrar la puerta». Tras considerar que Marruecos tiene un «interés estratégico para la UE», Zapatero defendió ayudar al país a avanzar en su proceso de modernización a través del diálogo y la cooperación. El presidente semestral del Consejo de la UE no quiso entrar en el conflicto del Sáhara Occidental: «Dejemos a quien corresponde, a Naciones Unidas, arbitrar el conflicto del Sahara, que dé los pasos que España apoya y respeta», se limitó a señalar. Por otra parte, fijó como condición «fundamental» para el relanzamiento del diálogo en Oriente Medio el reconocimiento de un Estado palestino.
|
|
El triunfo del PP, las revoluciones árabes, el terremoto de Japón y el dominio del Barcelona, entre otros acontecimientos, marcaron el año.
| CONÓZCANOS: CONTACTO | LA OPINIÓN DE ZAMORA | LOCALIZACIÓN Y DELEGACIONES | PROMOCIONES | PUBLICIDAD: TARIFAS | AGENCIAS | CONTRATAR |
|
|
||||||||
|
|||||||||