El presidente del Consejo de Estado, Francisco Rubio Llorente, opinó ayer que, más que especular si habría que ponerle plazos al Tribunal Constitucional (TC) para que resuelva asuntos como el Estatuto catalán, «quizá habría que pensar si debería liberarse de asuntos que hacen de él una especie de tercera Cámara (legislativa)».
Rubio Llorente dijo lamentar, «como todos los españoles», la «tardanza» del TC en pronunciarse sobre el Estatut, pero quiso destacar que no es por «desidia» ni por «mala voluntad» sino que hay «razones objetivas» para que el Alto Tribunal lleve más de tres años debatiendo este asunto.
Mientras, el presidente catalán, José Montilla, alertó a las comunidades que han reformado sus estatutos de que una sentencia negativa del TC sobre el Estatut también les perjudicaría, porque supondría un retroceso en la descentralización y podría abrir incluso una crisis institucional y política. Montilla se reunió con representantes de Andalucía, Aragón, Valencia, Baleares y Castilla y León, comunidades que forman con Cataluña una especie de frente común para desarrollar sus nuevos estatutos.