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HEMEROTECA » |
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El presidente de CiU, Artur Mas, está a favor de la independencia de Cataluña, pero sólo a título personal. No es ése el escenario que quiere plantear su partido para los próximos cuatro años, porque «la causa», dice, saldría derrotada. Eso sí, en su programa electoral llevará la defensa del principio de autodeterminación de los pueblos. Sobre los escándalos de corrupción, Mas pide la presunción de inocencia para Alavedra y Prenafeta, y defiende la legalidad de los convenios firmados entre el Palau de la Música y la fundación de Convergència.
-¿Cómo pudo Fèlix Millet robar dinero del Palau de la Música durante años sin que nadie se diera cuenta?
-Es incomprensible. No se dio cuenta ni el Patronato del Orfeón. Y las administraciones públicas tampoco vigilaron lo suficiente. El control, en parte, falló. Hubo un exceso de confianza en el presidente de la entidad: Fèlix Millet lo era todo. Se le debe reconocer, aunque ahora quede mal decirlo, un trabajo de despegue y ampliación del Palau, pero seguramente entendió que el Palau y la familia Millet eran casi la misma cosa.
-¿Cree normal que una institución como el Palau se dedique a subvencionar una fundación de un partido político (Convergència Democrática de Catalunya)?
-Legal lo era al cien por cien. Se ha puesto en duda de una manera partidista e insidiosa, pero era tan legal que se comunicaba a todas las partes. Nadie podía alegar ignorancia. ¿Era normal, ético?. Que dos fundaciones del mundo catalanista colaboraran no debería parecer anormal. Ahora, visto lo que hemos visto y conocidas las irregularidades confesadas, nosotros hubiéramos preferido no firmar estos convenios. Ahora lo que queremos es colaborar con el Palau para que recupere lo que tenga que recuperar.
-¿Recuperar significa dinero?
-También estamos hablando de ello. No hemos llegado a ninguna conclusión, porque están mirando si el señor Millet tenía poderes para firmar estos convenios y si la junta de la Orfeò estaba al corriente o no. Esto determinará mucho la solución final.
-¿Y ve bien que dirigentes de su partido apoyen a Macià Alavedra y Lluís Prenafeta a través de Facebook?
-Es humano que haya gente en Convergència que tenga una relación de amistad con ellos. Yo mismo no reniego de mi relación con ellos dos. Sería deshonesto hacer ver que no los conocíamos.
-¿Cuando se tienen responsabilidades políticas no hay que ser más prudente?
-Pero en todos los sentidos. La misma prudencia debemos pedir a todos aquellos que ya han juzgado a Prenafeta y a Alavedra como culpables, antes de un juicio al que tienen derecho. Ellos siguen diciendo que son inocentes. Si no defendemos la presunción de inocencia vamos a convertir nuestro país en el Far West. El «caso Pretoria» está bajo instrucción judicial. Veremos qué da de sí el juicio. Nosotros hemos suspendido de militancia temporal a estas dos personas que no tienen ningún cargo en el partido desde hace años. Si han cometido alguna irregularidad, no tienen nada que ver con CiU, pese a las insinuaciones falsas y arbitrarias que se han hecho. Hemos actuado como teníamos que actuar.
-Parece que Prenafeta y Alavedra han reconocido haber cobrado unas comisiones, pero que las consideraban legales.
-Prenafeta, Alavedra y algunos cargos socialistas en ejercicio están en prisión, y ahí no vas por aprovecharte de unas condiciones urbanísticas legales. Lo que no se puede hacer es criminalizar el concepto de cobrar una comisión. En el tráfico mercantil es lo más normal del mundo. En este caso tendremos que ver hasta qué punto era legal.
-Pero, aunque sus actuaciones fueran legales, formarían parte de la llamada cultura del «pelotazo». No parece el mejor ejemplo.
-Totalmente de acuerdo. Ahora bien, el «pelotazo» no se puede hacer si no hay un Ayuntamiento que lo permite y que lo impulsa. Detrás de cualquier «pelotazo» siempre ha habido un Ayuntamiento. Pero hay que tener cuidado con otra cosa: todo el crecimiento de las ciudades y de los pueblos se ha hecho con terrenos que no estaban recalificados. Es evidente que cada vez que hay una recalificación urbanística obedece a un crecimiento natural.
-¿El programa electoral de CiU incluirá la independencia de Cataluña?
-La independencia, directamente, no. La defensa del principio de autodeterminación de los pueblos, sí. El derecho a decidir de los catalanes, también. Y lo llevaremos tan lejos como la mayoría de ellos quieran.
-¿Hasta convocar un referéndum de independencia?
-No hay que descartarlo, pero no en los próximos cuatro años, porque nos llevaría a la derrota de la causa. Y Cataluña no está para acumular derrotas, sino para empezar a tener victorias. En estos momentos no hay una mayoría social clara para plantearlo. Y, como no la hay, los que quieren ganar este referéndum lo perderían. Se impondría la mayoría contraria, que también son catalanes y que votarían que no. Lo que debemos hacer es trabajar racionalmente y emocionalmente, pero dejando de lado el estómago y las vísceras, para que la mayoría de los que viven en Cataluña se sientan catalanes y hagan suyo el país. Si esto lo conseguimos, que ahora no lo tenemos, quizás en algún otro momento se podrán plantear otros objetivos.
-¿Usted está a favor de la independencia de Cataluña?
-Artur Mas, a título personal, votará que sí si un día se plantea el referéndum.
-¿Aparte de lo sentimental, los ciudadanos de Cataluña saldrían beneficiados por vivir en un estado independiente de España?
-Depende de cómo se realice este proceso. Si se pudiera hacer de manera tranquila, pacífica y racional, probablemente sí. Pero dentro de España un proceso así no sería ni fácil, ni demasiado pacífico, ni demasiado racional. Más bien visceral y traumático. Me temo que el terreno de juego sería complicado si llegáramos a plantear una separación amistosa, pacífica y ordenada. Incluso, si Cataluña fuese algún día independiente, no podría desentenderse del todo de España. Son nuestros vecinos, formamos parte desde hace siglos, tenemos más de la mitad de los catalanes que tienen lazos con el resto de España y, además, es un mercado importante para todos nosotros.
-¿Y qué pasaría al día siguiente de la independencia con una Cataluña fuera de la UE?
-Fuera de la UE es implanteable. Sería un suicidio. No hace falta ni planteárselo.
-Pero España tendría derecho de veto.
-Los demás países tendrían algo que decir. Esto es situarnos en un terreno que no es lo que toca en los próximos cuatro años. Antes, tenemos que superar la crisis. Si no somos capaces de volver a poner Cataluña en el camino del crecimiento económico y de la creación de riqueza y puestos de trabajo, no habrá ningún debate que tenga interés para la población.
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El triunfo del PP, las revoluciones árabes, el terremoto de Japón y el dominio del Barcelona, entre otros acontecimientos, marcaron el año.
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