BERMEO / VIGO, AGENCIAS
Miles de personas se echaron ayer a la calle en Bermeo y Vigo para exigir la liberación de los tripulantes del atunero «Alakrana», secuestrados por piratas somalíes en aguas del océano Índico, en dos concentraciones convocadas por los familiares de los 36 marineros. En ambos casos, el día se presentó desapacible y la multitud soportó una intensa lluvia guarecida bajo sus paraguas.
La concentración de Bermeo (Vizcaya) comenzó a mediodía con el sonido de la sirena de la lonja del puerto vizcaíno, donde tiene su sede la empresa armadora del buque que lleva secuestrado 37 días, tras lo cual los concentrados permanecieron en silencio durante un cuarto de hora.
Tras la pancarta con el lema en euskera «Gure arrantzaleak askatu» (libertad para nuestros pescadores), portada por los familiares, se situaron representantes de las instituciones y de los partidos políticos, entre los que se encontraban la portavoz del Gobierno vasco, Idoia Mendia, y la consejera de Pesca, Pilar Unzalu.
Las familias volvieron a demandar unidad a los políticos para lograr la liberación de los marineros y aseguraron que no van a parar en sus movilizaciones hasta que éstos vuelvan «a casa».
La petición de unidad fue atendida por los representantes políticos allí presentes. Entre ellos, la presidenta del Parlamento Vasco, Arantza Quiroga, del PP, y el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, que coincidieron en la necesidad de apoyar al Gobierno español mientras duren las negociaciones.
Al término de la concentración, familiares de los tripulantes informaron de que los piratas se han puesto en contacto con la empresa armadora del buque, Etxebastar Fleet, para exigir el traslado a Somalia de los dos detenidos en España con el fin de que sean juzgados allí, no para que sean liberados.
Argi Galbarriatu, hermana del capitán del atunero apresado, reclamó que se adopten las medidas necesarias «para que esto se lleve a cabo». Según indicaron, los familiares están más animados y con más fuerza, después de que el viernes los piratas devolviesen al buque a los tres marineros desembarcados.
En Vigo, Antonio, hermano de Pablo Costas, uno de los secuestrados, valoró el apoyo de tanta gente, importante para las familias y una ayuda para que el Gobierno «se dé cuenta de que aquí pasa algo gordo».
En la marcha participaron familiares de los marineros secuestrados, como Silvia Albés, mujer del marinero Pablo Costas; Cristina Blach, hija del patrón del barco, y otros familiares de marineros procedentes de los municipios coruñeses de Boiro y Ribeira y del pontevedrés de Valga. Ángeles Jiménez, esposa de uno de los pescadores, pidió la intercesión de la Casa Real.
Al concluir la marcha, Cristina Blach leyó un manifiesto en el que pidió a los partidos políticos que «no utilicen» el secuestro del Alakrana para «lanzar reproches» y les solicitó «la misma unidad» que «mueve» a las familias.