Vigo, Agencias
Cristina Blach Rodríguez, hija del patrón del «Alakrana», aseguró ayer que la condición de que se pusiera en libertad a los dos piratas detenidos en España «está en la mesa desde el primer minuto».
Ese extremo le fue comunicado por su padre, Ricardo Blach, en una conversación mantenida ayer por la mañana, según la cual «parece claro que el gran obstáculo que hay en estos momentos, para encontrar una salida al conflicto, es la de los dos piratas detenidos».
Añadió que su padre le dijo que los tripulantes del «Alakrana» están «agobiados» y «destrozados» por los últimos acontecimientos y que la situación «es angustiosa», al tiempo que le solicitó «que presionemos desde aquí, porque ellos no pueden hacer nada». Blach Rodríguez teme que desde el Gobierno español «nos estén engañando».
Por su parte, María Ángeles Jiménez, esposa del tripulante del «Alakrana» Gaizka Iturbe, afirmó que el armador «no ha puesto ninguna traba económica» para solucionar el secuestro y que es el Gobierno «el que no hace su trabajo» para conseguir la liberación de los 36 tripulantes.
«Las familias hemos comprobado que el Gobierno nos miente, nos han cerrado la boca amenazándonos con que entorpecíamos las negociaciones y diciendo que era sólo cuestión de dinero», dijo María Ángeles Jiménez.
«A mí me telefoneó una persona de Madrid tras una carta que publiqué en un diario y me dijo que me estuviera calladita, que estaba entorpeciendo las negociaciones. Eso –añadió María Ángeles Jiménez– era una amenaza velada porque me dijo: "Yo no te he llamado"».
También acusó al Ejecutivo de no haber informado a las familias cuando sabía que la negociación estaba «en crisis» y resaltó que «han tenido que ser nuestros maridos los que han tenido que dar la voz de alarma».
La esposa del marinero aseguró que los secuestrados del «Alakrana» están «hundidos» y que llevan el cautiverio, que se prolonga ya 35 días, «sin agua, sin comida y hacinados a punta de kalashnikov en el comedor» del barco.
«La gran cagada»
«No queremos víctimas para enarbolarlas, ni medallitas, ni una banderita española y una pensión de viudas, queremos a nuestros maridos de vuelta y vivos. Libertad para los 36 y que arreglen la gran cagada que han hecho», clamó la esposa de Iturbe.
La esposa de otro de los marineros, Silvia Albés, declaró, angustiada, a la emisora de radio Onda Cero: «Me acaba de llamar mi marido llorando y tiene mucho miedo porque han tirado granadas en señal de aviso a las fragatas».
Albés criticó con dureza a Carme Chacón. «Acaba de hablar ahora mismo la Ministra de Defensa y me parece muy triste. He intentado entrar en antena para hablar con ella. No me han dejado. Sus razones tendrá para no querer escucharnos. Es vergonzoso».
Antonio Costas, hermano de otro de los marineros del «Alakrana», pidió al Gobierno «que actúe de inmediato» y «que los saquen de allí ya».
La clase política también fue muy dura con el Gobierno. El portavoz de Defensa del PP en el Senado, Ovidio Sánchez, afirmó que la crisis del atunero evidencia el «fracaso total» del Gobierno, su «debilidad absoluta» ante el terrorismo y la descoordinación entre los ministerios.
La portavoz del Partido Popular en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría, acusó al Ejecutivo de desproteger a las familias y el PNV juzgó su gestión «nefasta».