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HEMEROTECA » |
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PEPE MONTESERÍN Al recibirme en su despacho, don Manuel Fraga me dedicó y regaló el libro de Penella «Manuel Fraga Iribarne y su tiempo».
-Un buen tocho -me dijo.
-De los suyos, leí tochos mayores. ¿Lleva contadas las entrevistas que concede?
-Miles, desde luego. ¿Y usted contabiliza las que hace?
-Sí, ésta es la primera.
-Pregúnteme lo que quiera.
Aborto
-Voy de lleno con el aborto y no quiero incomodarlo.
-Yo no he abortado nunca -se ríe.
-¿Qué piensa de la pastilla poscoital?
-Es un disparate. Parece que todo el mundo está preocupado por dar facilidades a la fornicación.
-¿No es rentable el ser humano?
-Es enormemente rentable, pero en este momento hay un montón de gente que le da preferencia al placer sexual, sin más, y no quiere compromisos. En mi casa, soy el primero de doce hermanos, rezábamos el rosario en familia todas las tardes. ¿Usted ha visto el botellón en Ciempozuelo? Es contradictorio con la salud de los jóvenes, y los padres se pusieron de parte de los hijos, lo cual es absurdo. La caída de los valores es uno de los fenómenos más graves de nuestro tiempo.
Caza
-¿Alguna cuenta pendiente? ¿Le queda algo por matar? Usted le lanzó una perdigonada a la mismísima hija de Franco.
-Sí, y lo malo es que Franco estaba del otro lado. Fue desagradable y peligroso. Pasó una perdiz baja, yo no usaba pantallas. Pero he dejado la caza menor, y la mayor la practico ahora desde un Land Rover porque tengo las piernas un poco afectadas ya por la edad y una estegnosis.
-¿Qué son pantallas?
-Protecciones que se ponen a los dos lados del cazador para que le protejan. Una vez me tocó al lado del general García Valiño, que tenía mala fama...
-¿De mal tirador?
-Era bueno, pero le tiraba a lo que fuera y estuve preocupado mientras me tocó al lado de él -se ríe-. Un hombre encantador, fuera de eso.
-En 1970 cobra en Asturias un gato montés y para matarlo, dice, hubo de apoyarse en un hormiguero. El alcalde de Benidorm, para acabar con su antecesor, también se apoyó en otro hormiguero.
-Lo del hormiguero mío era de verdad y me costó sacarme las hormigas. Lo que hay que evitar son los tiros a las personas y yo desde que compré las pantallas no he vuelto a tener desgracias de ese tipo.
-Hubo una época en que usted cenaba en Washington y comía al día siguiente un botillo en el Bierzo. ¿Estaba en lo que celebraba o le pasaba como a Evo Morales, que nos confundió con una República?
-Estaba en lo que celebraba. Lo de Evo fue un lapsus. Bolivia atraviesa ahora un momento muy interesante.
Censura
-En 1962, en sus noches de insomnio, le apretaba la conciencia, sobre todo en la apertura de espectáculos. ¿No le apretaba por lo contrario?, ¿por cortar escenas de amor?
-No, creo que se llevó progresivamente a un punto razonable; pero había que fomentar el turismo, tener en cuenta muchas cosas y respetar las costumbres. Hoy nos hemos pasado.
-Admitían, sin embargo, películas de vaqueros en las que la muerte era gratuita y la vida valía poco. ¿Qué estigma tiene lo erótico y lo sexual, y qué bula la muerte?
-La muerte se puede producir de muchas maneras, pero una buena película del Oeste, en general, no inspira malos sentimientos. Aunque conocemos matanzas de indios en la historia americana. Hoy, la sociedad ofrece facilidades para hacer toda clase de cosas y hay que procurar la línea que menos valores destruya y más convivencia permita.
-En 1963 no se autorizó «Tristana», ¿recuerda por qué?
-Habría que preguntarle a mi predecesor -creo que se refiere a Gabriel Arias-Salgado-, que obtuvo un premio en una película y él mismo la prohibió después. Buñuel fue un gran cineasta.
Crisis
-Le dijo a usted Juan Velarde, en 1982, que el frío económico iba a durar una década.
-Gran economista, y amigo, dicho sea de paso.
-¿Durará una década esta crisis?
-Empezó por negarse y cuando se niega una realidad, no se hace buena política. Con Aznar estábamos en buen momento económico, lo cual no quiere decir que no hubiera habido algún error en política exterior con Bush, a quien se le dio una categoría que no tenía; pero fue un momento de prosperidad para España y se ha estropeado.
-Hablaba usted de este «mal vertebrado e indisciplinado país». ¿Hemos mejorado?
-Tenemos que mejorar más, pero en la Constitución, en cuya redacción del borrador participé, se metió este sistema de autonomías, ahora bastante descontrolado, y, como se puede ver en el caso catalán, se han aprobado cosas que no resistirán el paso por el Tribunal Constitucional; en eso no se ha mejorado, pero en el conjunto de la sociedad española, hay mejores y más completos sistemas educativos, somos una sociedad más organizada.
Delfines
-Su hijo José Manuel, premio fin de carrera de Derecho, fue amigo de otra persona a la que usted catalogó de brillante, Antonio Hernández Mancha.
-Un buen fichaje, pero cuando le tocó el punto máximo no estuvo a la altura y ha desaparecido.
-Algo así ocurrió con Verstrynge...
-Lo de éste fue peor; se dejó camelar por Alfonso Guerra, cada vez está más a la izquierda. Oigo hablar de él y me echo a temblar; pienso, ¿qué nueva burrada habrá hecho?
-No es el caso de Alberto Ruiz-Gallardón.
-Su padre, José María, fue un gran tipo al que yo saqué de la cárcel porque Camilo Alonso Vega fue muy severo en cuanto a la interpretación de la evolución que yo pretendía, en vida de Franco.
Dominó
-Usted es gran aficionado al dominó...
-Decía Unamuno que el ajedrez era poco para ciencia pero mucho para tener una vida tranquila y divertida. El dominó está en un punto intermedio.
—¿Duda usted de sí mismo?
—Todos tenemos dudas en algún momento pero, convencido como estaba de que tenía algo con que contribuir a la evolución de España en un momento difícil como era después de la Guerra Civil y después de la muerte de Franco, me sentí responsabilizado; y errores menores no pueden manchar una tarea de dedicación total como he tenido yo.
—¿Consultó sus dudas con alguien?
—Naturalmente; yo tenía un grupo de amigos de los que me fiaba y cuando tenía una duda ética les consultaba. He sido cristiano practicante toda mi vida, y me honro en ello, y he escrito un libro que se llama «Sociedad y valores»; dado que uno tiene esas condiciones, se examina así mismo cada día.
Ecología
—Para su Terra Chá, ¿qué preferiría: un pantano, una central térmica, una nuclear o mil molinos de viento?
—Todo eso es positivo, pero creo mucho en la energía nuclear. Los franceses, bien dirigidos por De Gaulle, en su momento, han llegado a conseguir una fuerza económica enorme. Hay que apostar por eso.
—Zapatero, al menos, no es objetor de conciencia: importamos energía nuclear para quien le guste.
—Y la vamos a pagar muy cara. Es un disparate.
—¿Cree en el calentamiento global?
—Sí. El cambio climático es una realidad. Por primera vez, los casquetes polares se están fundiendo, el paso al Noroeste está libre, con muchas ventajas para la navegación, por cierto, y hay que tener en cuenta este fenómeno.
—¿Podemos influir en ello?
—Sí, lo que no se puede es firmar el convenio de Tokio y luego no cumplirlo. Y había que ponerlo más a punto.
Embajada
—Franco lo nombró embajador en Londres y dejó usted Cervezas El Águila.
—Fui director general. Hoy es una compañía holandesa; se vendió a Heineken.
—Gibraltar era un objetivo prioritario. ¿Hemos avanzado algo?
—Castiella hizo de eso un punto clave de su libro «Reivindicaciones de España», y cuando fue ministro de Exteriores le dedicó gran atención, no continuada suficientemente. Los ingleses han ido abusando del tratado de cesión; el aeropuerto lo hicieron en istmo ajeno. Algún día habrá que dar solución a este problema.
Emigración
—Dijo que el problema de la emigración se resolvía creando puestos de trabajo. Se crearon y ya no emigramos, pero ahora tenemos el problema de los inmigrantes. ¿Lo resolverá el desempleo?
—La inmigración ha permitido mano de obra para trabajos que los españoles iban dejando, y no funciona igual con unos países que con otros, porque ha habido un tipo de inmigración voluntaria, de gente que sabía adónde venía, con todas las consecuencias, y hubo gente estafada, metida en lanchas suicidas; pero fue un fenómeno muy positivo. Luego, vino la crisis y ahora ha bajado la presión y habrá que recuperar las experiencias de un momento y de otro.
Enfermedad y accidentes
—El famoso baño de Palomares…
—Un jesuita, el padre Cervantes, dijo: «Rara vez se ve en un baño a dos caballeros». Se trataba del embajador de Estados Unidos y yo.
—Tuvo aquello extraordinaria rentabilidad. De haber habido radiaciones, ¿también hubiera merecido la pena el baño?
—Hubiera sido un insensato. Si nos bañamos es que podíamos. Una loca, la duquesa de Medina Sidonia, dijo que nos habíamos bañado en otro sitio. Ahora van a hacer un museo allí.
—Llevó a sus hijos con usted.
—Se bañaron antes que nosotros, y un general español que andaba por allí, en una guarnición. Pero la foto que dio la vuelta al mundo fue la de los dos caballeros.
—¿Qué le pareció la zambullida de las hijas de Zapatero en el Metropolitan de Nueva York?
—Un error tremendo haberlas llevado, a las pobres; la foto es ominosa.
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El triunfo del PP, las revoluciones árabes, el terremoto de Japón y el dominio del Barcelona, entre otros acontecimientos, marcaron el año.
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