AGENCIAS
Barcelona,
El líder del PP, Mariano Rajoy, recriminó ayer que el presidente Zapatero, «calle» sobre la consulta para la independencia de Cataluña celebrada el domingo en la localidad de Arenys de Munt (Barcelona) y le emplazó a pronunciarse «claramente» y no «mirar hacia otro lado».
La ilegal consulta se saldó con una participación del 41 por ciento y arrojó un resultado a la búlgara a favor de la independencia. Según los organizadores, el 96,3 por ciento de los vecinos que votaron se pronunciaron a favor de la independencia de Cataluña. Un resultado que el consejero de Educación de la Generalitat, Ernest Maragall, calificó de «fiesta del soberanismo».
ERC se apresuró a anunciar más consultas en otros municipios. El presidente Zapatero no se ha pronunciado todavía sobre lo sucedido. La vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega y el ministro Francisco Caamaño se limitaron a decir que la consulta no tiene ningún valor. En una línea similar se pronunció Leire Pajín desde el PSOE.
Ante la tibieza de estas reacciones, Mariano Rajoy aseguró que lo sucedido es muy preocupante. «No es un tema menor ni con el que se puede jugar. La mayoría de la gente tiene interés en que el presidente de su país se posicione claramente. No puede no hablar ni echar balones fuera», dijo. Sólo el titular de Fomento, José Blanco tachó la consulta de «un despropósito» y afirmó que lo más «relevante» y «chocante» ha sido el apoyo de CiU a su celebración.
A la duras críticas de Rajoy se sumó la presidenta madrileña Esperanza Aguirre, quien dijo: «esos referéndum del 96%, donde se apedrea a los que están en contra, me levantan el estómago y me recuerdan a los países totalitarios».
En Cataluña, el convergente Angel Colom acusó al PSC de alejarse de la «centralidad» catalana al «ausentarse de la consulta popular en Arenys de Munt» y «hacer el ridículo» al igual que la Falange y el PP. La ministra Carme Chacón criticó a CiU por expresar su apoyo a una reivindicación independentista y lamentó que Cataluña haya ofrecido una imagen protagonizada por los «extremos».
Desde ERC, Joan Puigcercós, dijo que los socialistas se encuentran incómodos sin un independentismo catalán que se defienda con violencia, ya que tanto para el PSOE como para el PP es «más fácil hacer un discurso contra el independentismo si hay el argumento de la violencia». El Gobierno se muestra «nervioso», añadió.
El presidente del Barcelona, Joan Laporta, hizo un guiño al líder radical Joan Carretero al que llamó a construir la unidad del independentismo. José Montilla dijo que no renunciará, sino «todo lo contrario», a la defensa «serena y firme» del autogobierno que contempla el actual Estatut.