AGENCIAS
Palma
ETA volvió a atentar ayer en Mallorca, diez días después de haber asesinado a dos guardias civiles en Palmanova (Calvià), a escasos kilómetros de Palma. El corazón turístico de la capital insular fue ayer el objetivo de los terroristas, que, entre las doce de la mañana y las seis de la tarde hicieron explotar tres bombas de escasa potencia, que sólo causaron daños materiales, en dos restaurantes playeros del paseo de Portixol, en el barrio de El Molinar, y en las galerías comerciales subterráneas de la plaza Mayor.
El Rey, de vacaciones en la isla, siguió ayer la investigación en contacto con los responsables policiales de Baleares, a quienes manifestó: «Esa banda de asesinos y facinerosos no conseguirán alterar la vida democrática española ni la normalidad en la isla.
Los tres artefactos fueron colocados en los servicios de señoras de los establecimientos, lo que hace sospechar que entre los autores hay una mujer. El delegado del Gobierno en Baleares, Ramón Socias, descartó que haya un «comando Baleares» o que la banda tenga infraestructura propia en la isla.
Socias explicó que los investigadores aún no saben si los asesinos del 30 de julio siguen en la isla o si las bombas de ayer se activaron con temporizadores programados días atrás. Este aspecto no se revelará hasta hoy. Los especialistas estiman que ETA tiene temporizadores programables con un año de adelanto.
La Policía sospecha que las bombas de ayer puedan haber sido en realidad cuatro, ya que a las 12.30 horas se produjo una explosión en el bar Nica, en la avenida Conde de Sallent, que en un principio fue atribuida a una fuga de metano y que ahora es investigada a la luz de las tres explosiones que la siguieron.
Los atentados fueron anunciados a través de una confusa y poco habitual serie de llamadas a partir de las 11.00 horas. Las comunicaciones se recibieron en el Parque de Bomberos de Santa Ponça (Calvià), en el servicio de radiotaxi de San Sebastián y en un teléfono público de Andalucía. En los tres casos, el mensaje, que alertaba de explosiones entre las 12.00 horas y las 18.00 horas, sin precisar las localizaciones exactas, estaba grabado y se había aplicado distorsión a la voz.
Secuencia de bombas
El primer atentado del que se tiene total certeza se produjo a las 14.20 horas en la Pizzería Rigoletta, en la playa de Portixol, que se encontraba repleta de público y no había sido desalojada, por lo que sólo la baja potencia del explosivo y el hecho de que los servicios no estuvieran ocupados evitó una tragedia.
A las 16:03 horas explotó otro artefacto en el cercano restaurante Enco, que había sido desalojado cuarenta minutos antes, al igual que la propia playa y todos los establecimientos de la zona. Por último, a las 18.10 horas explotó la tercera bomba, esta vez en las galerías comerciales que se encuentran en los subterráneos de la Plaza Mayor palmesana, que los domingos no registran actividad. Fuentes oficiales consideran que ayer ETA no buscaba tanto causar víctimas mortales como sembrar el pánico para dañar a la industria turística.
Uno de los testigos de la explosión de la pizzería La Rigoletta, Gonzalo Peña, que se encontraba almorzando, explicó a Efe que «menos mal que no había ido al baño en ese momento, porque no lo cuento».
Tras difundirse las noticias de los sucesivos atentados, las principales fuerzas políticas democráticas expresaron su condena. «Los terroristas deben tener claro que no vamos a aceptar el totalitarismo de las balas y bombas, la amenaza del miedo y de la extorsión. El fin último de los terroristas que hoy han colocado distintos artefactos explosivos en Mallorca será ser juzgados y condenados», afirmó el PSOE en una nota.
Por su parte, el PP se mostró convencido en un comunicado de que «el intento de ETA de hacer daño al sector turístico español quedará frustrado» y defendió la «derrota definitiva» de los terroristas.