EUGENIO FUENTES
El centro derecha europeo (PPE) se impuso de nuevo al centro izquierda (PSE), como ya hiciera en las elecciones de 2004, e incluso aumentó la brecha que separa a las dos formaciones, en unos comicios marcados por los pésimos resultados de los socialistas y, de nuevo por una abstención histórica, ya que la participación fue del 43,2%, por debajo del 45,47% de 2004. La extrema derecha y los euroescépticos ganaron posiciones en países como Hungría, Eslovaquia, Países Bajos, Dinamarca o Austria, mientras que, por el contrario, los euroescépticos vieron cómo los irlandeses, de quienes depende la aprobación del Tratado de Lisboa, les daban la espalda.
Los populares europeos obtuvieron entre 267 y 271 escaños, frente a los 288 que tenían en el Parlamentos saliente, según la primera estimación difundida por el Parlamento. El retroceso se explica porque la Eurocámara pasa de 785 a 736 escaños al haber entrado en vigor el Tratado de Niza. Por su parte, los socialistas caen estrepitosamente hasta quedarse entre 157 y 161 eurodiputados, frente a los 216 que tenían. En tercera posición, los liberales con entre 80 y 82 escaños. Los cinco grandes países de la UE –Alemania, Francia, Reino Unido e Italia– registraron victorias cómodas de las fuerzas de derecha. La CDU-CSU de la canciller germana, Angela Merkel; la UMP del francés Sarkozy, y el Pueblo de la Libertad de Silvio Berlusconi obtuvieron cómodas victorias. Mientras, el británico Gordon Brown, al igual que Zapatero en España, mordieron el polvo ante la oposición. En el caso de Brown, de modo espectacular.
La victoria de Merkel en Alemania (38%) se considera un test para las elecciones federales del próximo 27 de septiembre, pese a ceder cinco puntos sobre 2004. De confirmarse los augurios de ayer, la actual «gran coalición» con los socialidemócratas del SPD (21,5%) saltaría por los aires y daría paso a un formato más habitual en Alemania: un Gobierno conjunto con los liberales del FPD (11%), que recuperarían su papel de visagra, después de haber obtenido ayer los mejores resultados de su historia en unos eurocomicios.
Las caras tristes dominaban ayer en las sedes de los socialdemócratas, que se habían mostrado convencidos de superar el 25%, e incluso de rozar el 30%. La dura realidad es que, con los datos de ayer, democristianos y liberales tendrían una cómoda mayoría absoluta en septiembre. Los Verdes, por su parte, se mantienen en un 12% y La Izquierda, que agrupa a los ex comunistas de la extinta RDA y a los socialdemócratas escindidos de Oskar Lafontaine crece hasta un 7,5%.
En Francia, la abstención fue masiva, rondando el 60% y prolongando una curva decreciente que no ha dejado de crecer desde que en 1979 se celebraron los primeros eurocomicios. El objetivo del presidente Sarkozy no era sólo ganar, sino no distanciarse demasiado del 31% de la primera vuelta de las presidenciales de 2007. Pero no lo logró. Se quedó en un 24,5%, seguido de unos muy debilitados socialistas (17%, doce puntos menos que en 2004), a los que les pisan los talones los ecologistas de Europe Écologie (15%), encabezados por Daniel Cohn-Bendit, el histórico líder del mayo del 68. El «tercer hombre» de las elecciones presidenciales de hace dos años, el centrista François Bayrou, logró al frente de su MoDem un 8% que no insufla demasiado viento a sus ambiciones de asaltar de nuevo el palacio presidencial del Elíseo en 2012.
El ultraderechista Frente Nacional de Jean-Marie Le Pen continúa su descenso de los últimos años.