AGENCIAS
Londres,
El primer ministro británico, Gordon Brown, insiste en que no dimitirá a pesar de haber sufrido dos varapalos en las urnas en tan sólo cuatro días, ayer en las elecciones al Parlamento Europeo y el pasado jueves en los comicios locales celebrados en el Reino Unido. Mientras, los rebeldes laboristas, encabezados por el ex ministro Falconer, han pedido en público el relevo de Brown en beneficio de la unidad del partido.
En una reunión con militantes laboristas celebrada ayer en Stratford, al este de Londres, Brown aseguró que a pesar de la «dolorosa derrota» en las municipales, aún tiene una responsabilidad ante los ciudadanos. «Qué pensarían de nosotros si nos marcháramos en un momento de necesidad», apuntó el premier británico, «nos quedaremos con ellos». La negativa de Brown a dimitir viene acompañada de un anuncio de remodelación en su gabinete, anunciada para el pasado viernes y que parece va a anunciarse hoy. El equipo de gobierno del Premier se encuentra seriamente dañado tras las dimisiones de sus ministros de Defensa, John Hutton, y de Trabajo y Pensiones, James Purnell. Así, parece que el rumbo que tome a partir de hoy el Ejecutivo británico será, a juicio de la clase política británica, vital para la supervivencia de Brown en su asiento de la Cámara de los Comunes.
Ante la permanencia de Brown en el poder, Lord Falconer –que ocupó en el Gobierno de Tony Blair el cargo de Lord Canciller– ha instado al primer ministro a convocar elecciones primarias en el partido «por el bien del país». «¿Podemos estar unidos bajo el actual liderazgo?», se preguntó el ex ministro.