EFE
Al igual que Sáenz, el director general de Banesto en 1994, Jose Ángel Merodio, ha asegurado hoy que tuvo un "conocimiento circunstancial y casual" de la querella, que no decidió su presentación y que sólo hizo una llamada a uno de los querellados, Pedro Olabarría, como un "deber moral" por la amistad que les unía.
La coincidencia de la presentación de la querella, julio de 1994, con la intervención de Banesto por parte del Banco de España seis meses antes no permitió a Sáenz ser "consciente" de la gravedad de la misma hasta que "empezó el jaleo", en referencia a la entrada en la prisión Modelo de Barcelona de los cuatro empresarios por orden del ex juez Luis Pascual Estevill.
Los dos banqueros han declarado hoy como imputados en el juicio que, por segundo día consecutivo, se sigue en la sección tercera de la Audiencia de Barcelona contra ambos y también contra el ex director general en Cataluña de Banesto, Miguel Ángel Calama, y el conocido abogado Rafael Jiménez de Parga, que presentó la citada querella por encargo del banco.
Los cuatro están acusados por cuatro delitos continuados de denuncias falsas y por estafa procesal en grado de tentativa, por los que el fiscal les pide en sus calificaciones provisionales penas que suman nueve años de prisión para cada uno de ellos.
El caso se remonta a 1994, cuando Banesto denunció a los empresarios Pedro Olabarría y a los hermanos Luis y José Ignacio Romero, además de al administrador Modesto González, por un delito de estafa y alzamiento de bienes, al existir una deuda de unos 600 millones de pesetas (unos 3,6 millones de euros) de las empresas que representaban, del grupo Harry Walker.
Sáenz ha admitido hoy que "podía haber parado" la querella dados sus poderes como presidente de Banesto en la época pero, ha añadido: "si me atengo a la realidad" organizativa de la entidad, hacerlo habría sido "un acto arbitrario" teniendo en cuenta que los servicios jurídicos del banco ya habían decidido presentarla.
También ha dicho que no recordaba haber dado alguna directriz a los directores regionales del banco para recuperar los créditos adeudados por cualquier medio pero que ésa era una de sus principales preocupaciones en la época, ya que la entidad tenía unos 350.000 millones de pesetas en créditos con problemas en toda España, de los que unos 130.000 millones estaban situados en Cataluña.
Aunque Sáenz y Merodio han atraído el interés de los medios de comunicación, su interrogatorio por parte del fiscal David Martínez Madero y el resto de acusaciones y defensas ha sido de mucha menor entidad que el que ha debido pasar el ex director regional de Banesto en Cataluña, que ha durado unas dos horas.
Calama ha declarado que no tenía atribuciones para decidir la presentación de la querella contra los empresarios ya que "como director general no podía tomar decisiones más allá de 25 millones de pesetas", y que la competencia correspondió a la denominada "mesa central de calificaciones", que dirigía Francisco Teba, actualmente jubilado, y que entonces dio el visto bueno para interponerla.
Ha indicado que no sabía que la querella la iba a ver en el Juzgado de Instrucción el juez Luis Pascual Estevill porque el abogado Jiménez de Parga no se lo comentó "nunca" y que Merodio recibió una copia de la misma dada su amistad con uno de los querellados, Pedro Olabarría.
Merodio ha precisado en su declaración que, efectivamente, recibió la copia poco antes de la presentación de la querella pero que, ante la respuesta de Olabarría, -"agarraos tu y Alfredo (Sáenz) los machos porque tenéis una banda de incompetentes" en el banco-, no facilitó hablar más sobre este asunto, que ya se había decidido antes de su entrada en la entidad bancaria, ha añadido.
Mañana está previsto que declaren como testigos los empresarios Pedro Olabarría, los hermanos Luis y José Ignacio Romero y también Modesto González, relacionado con los anteriores por ser administrador de alguna de sus empresas, y el próximo lunes, el ex juez actualmente en prisión por prevaricación en éste y otros casos Luis Pascual Estevill.