Momentos estelares del ´chaconazo´

La torpe gestión del anuncio de retirada de Kosovo, que indignó a EE UU y los socios europeos, supuso el primer gran tropiezo de la ministra más valorada del Ejecutivo

 
Carme Chacón durante su polémica visita a las tropas en Kosovo el día 19.
Carme Chacón durante su polémica visita a las tropas en Kosovo el día 19.  Foto Efe.

F. GUTIÉRREZ. «La misión está cumplida. Es hora de volver a casa». Con estas palabras la ministra Carme Chacón anunciaba el día de San José a las tropas destacadas desde hace diez años en Kosovo su retirada para el verano. Una decisión unilateral y por sorpresa que provocó la irritación del secretario general de la OTAN, Jaap de Hoopp Scheffer, el malestar de los aliados europeos y «la profunda decepción» de Estados Unidos. Ése fue el "chaconazo", el gran patinazo político de la ministra que estaba considerada como una de las estrellas crecientes de la galaxia zapateril. Incluso, para algunos, la llamada a sucederle.
Ante la críticas por el desaguisado diplomático, el presidente Zapatero defiende, al día siguiente desde Bruselas, que España cumplió «con creces» su misión y aseguró que su Gobierno ha respetado «escrupulosamente» los aspectos formales al informar previamente a Scheffer y a «los principales» aliados.
La contrariedad de EE UU ante el cambio español de planes en Kosovo lleva al secretario general de la Presidencia, Bernardino León (de visita en Washington) a reunirse de urgencia con el consejero de Seguridad Nacional, James Jones, a quien promete más tropas para Afganistán. Es la reacción ante el primer desencuentro de Zapatero con la Administración Obama.
El sábado, 21, León culpa a la ministra de no haber dejado claro a los aliados que las tropas seguirán «mientras sea necesario» y le reprocha que «si se hubiera dado explicaciones antes, se habría evitado la decepción de EE UU». Ese día, Miguel Angel Moratinos llama a la jefa de la diplomacia americana, Hillary Clinton, y al secretario general de la OTAN para tranquilizarles.
Tras una reunión de urgencia para evaluar los errores, la cúpula de Defensa responde el domingo que la retirada de Kosovo en los plazos anunciados por Chacón es firme. «La decisión es inamovible y de todo el Gobierno», asegura la ministra el lunes, 23. Tres días después, Zapatero la envía a Bruselas a pactar con Scheffer un repliegue escalonado, lo que abre la puerta a que parte del contingente siga en Kosovo después del verano. La víspera, Chacón reconoce en el Senado que su anuncio ante las tropas provocó «un equívoco con EE UU».
El "chaconazo" puso de relieve la total descoordinación entre Defensa y Exteriores, debido fundamentalmente a que Zapatero no consultó con Moratinos, quien discrepaba con Chacón sobre la retirada de Kosovo. El jefe de la diplomacia estuvo al margen de esa polémica decisión y permaneció en silencio hasta el lunes. Entonces se vio obligado a secundar el apoyo a la ministra con una declaración desde Seúl.
El grave patinazo de Kosovo fue cosa de dos: la ministra y el presidente. Chacón improvisó con Zapatero el cambio de política sobre la retirada de las tropas y lo hizo 24 horas antes de anunciar "in situ" el fin de la misión el día de San José. La ministra pretendía un golpe de efecto en pleno puente festivo para distraer la atención sobre la crisis, la debilidad de un Gobierno sin apoyos, y para sacar adelante sus proyectos.
A las dos de la tarde del día 19, Chacón grabó la noticia para las televisiones, antes de su mensaje a los militares, para asegurarse de que salía en los telediarios. La descoordinación y la precipitación fueron tales que el embajador ante la Alianza se enteró por el secretario general de la OTAN, mientras el Departamento de Estado daba la noticia al representante español en Washington, Jorge Dezcallar, al pedirle explicaciones sobre el aviso de Defensa a la embajada americana en Madrid.
En medio de todo este desbarajuste, las legaciones españolas no recibieron instrucciones hasta después del anuncio de la ministra.
Así se conoció la segunda retirada de tropas españolas. La primera, la de Irak, se la comunicó Zapatero a George Bush por teléfono un día después de anunciarla, el 19 de abril de 2004. Aquella decisión dañó la sintonía entre los gobiernos de España y de EE UU. Bush jamás se lo perdonó y nunca accedió a reunirse con él. En esta segunda retirada, Zapatero volvió a errar en la forma. La Administración Obama, también contrariada, se enteró un poco antes de la puesta en escena de Chacón en la base de Istok.
Este desastroso episodio tiene una doble consecuencia en el ámbito exterior: ha provocado la ira y la frustración entre los aliados de la OTAN, hasta el punto de que ahora la mayor parte de ellos desconfían de España. Mientras, en EE UU esta retirada unilateral de Kosovo ha avivado los recuerdos cuando desde Moncloa se intensifican las gestiones para hacer realidad en los próximos días que Obama reciba a un Zapatero ninguneado por Bush tras la salida de Irak.
Chacón ha generado un problema de credibilidad para España por no haber respetado los tiempos y las formas en una decisión en la que los grupos parlamentarios estaban de acuerdo. La prensa internacional explicaba el episodio así: «Con una metedura de pata tras otra, la ministra pone en apuros a Zapatero».
A la ministra se la culpa de no haber sabido cumplir con los protocolos para hacer el jueves, 19, en Kosovo, un anuncio que pactó con Zapatero el miércoles. Al no haber puesto al corriente a Exteriores con antelación para gestionar los tiempos y los ritmos con los aliados, la primera mujer al frente de Defensa y la ministra más valorada se ha estrellado de forma estrepitosa.
Los analistas coinciden en que su primer gran error es de tal calado que amenaza con lastrar de forma irreversible el fulgurante ascenso de quien ya sonaba, junto a José Antonio Alonso, para ocupar la vicepresidencia de María Teresa Fernández de la Vega en la remodelación que acecha al Gobierno. Perder esa carrera será tanto como decir adiós a una posterior sucesión de Zapatero.
El fiasco de la ministra ha tenido un coste sobreañadido para el presidente. La oposición secundó en bloque las críticas de Rajoy. La soledad de Zapatero y la extrema vulnerabilidad de su Gobierno se visualizaron como nunca en el pleno del Congreso del jueves. El error de Kosovo aumenta la presión para que el jefe del Gobierno acometa una remodelación a fondo en Semana Santa. A la vez, da munición a un PP que acusa al presidente de no tener soluciones frente a la crisis, mientras Rajoy amaga con la moción de censura.
Nadie salió en ayuda de Chacón, salvo Trinidad Jiménez, desautorizada desde el PSOE por decir que las críticas a la ministra estaban cargadas de machismo.
A la titular de Defensa se le había echado en cara el año pasado su baja por maternidad, así como el esmoquin que lució en la Pascua Militar. Aunque los mayores palos los recibió cuando en el Ministerio de Vivienda presentó como nuevo un plan de medidas puesto en marcha su antecesora.

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