EUROPA PRESS
La manifestación, que empezó a las 12 horas en Plaza Universitat, se desarrolló sin más incidentes que el ocurrido entre la confluencia entre Las Ramblas y la plaza Catalunya. Allí un cordón policial formado por unos 40 agentes impidió el paso de algunos jóvenes hacia Las Ramblas, lo que provocó algunos golpes de porra, pero no heridos de gravedad.
Más adelante, durante el paso de la manifestación por la Via Laietana, cuatro jóvenes se subieron a un andamio de una obra y rompieron la lona que la cubría para instalar un cartel donde se podía leer 'No a los nuevos planes de EEEStudio. Caña a Bolonia', en alusión al Espacio Europeo de Educación Superior.
Entre las pancartas, también figuraba una que decía "La niña de Rajoy irá a la universidad privada, nosotros no", y los gritos estaban principalmente dirigidos contra el Plan de Bolonia, la privatización de las facultades y los Mossos d'Esquadra, a quienes gritaban "Mossos fuera de la universidad", "Dos días" y "No os merecéis la 'senyera' que tenéis".
A su paso por la Jefatura Nacional de Policía, los jóvenes tiraron globos de pintura roja contra el edificio y los agentes, lo que no provocó altercados. La sede del sindicato Comisiones Obreras (CC.OO.) también fue blanco de las pinturas. En la manifestación también se pudieron ver banderas independentistas.
Al final de la manifestación, en Pla de Palau, los manifestantes hicieron sus parlamentos. Primero, los miembros de la Plataforma Movilizadora en Defensa de la Universidad Pública (PMDUP), convocantes de la manifestación estudiantil, recalcaron que quieren una universidad "pública y de calidad" y pidieron la "dimisión inmediata" del rector de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), Lluís Ferrer, por el desalojo que tuvo lugar el martes en la Facultad de Filosofía y Letras donde unos 50 estudiantes se encerraron contra el Plan Bolonia.
En los parlamentos también intervinieron un profesor de Matemáticas de la Universitat de Barcelona (UB), Ramon Franquesa, la portavoz del sindicato USTEC·STEs, Rosa Canyadell, y el delegado del comité de descanso de los trabajadores de TMB, Josep Garganté, que agradeció a los estudiantes "el espacio" que les habían dejado y recordó que los trabajadores de TMB no aceptarán "descansar como lo hacen ahora" y pidió los "dos días de descanso semanal".