AGENCIAS.
Nueva Orleans.- La Policía dispersó a la fuerza el jueves (madrugada del viernes en España) una manifestación en protesta por la demolición de 4.500 viviendas de protección oficial en Nueva Orleáns.
Los agentes utilizaron aerosoles irritantes y descargas eléctricas contra los manifestantes, que intentaron entrar en el Ayuntamiento a través de una puerta de hierro forjado.
Una mujer fue rociada y apartada a rastras de la puerta. Fue retirada del lugar en una camilla. Antes de ser retirada fue vista cuando se lavaba los ojos con agua embotellada.
Otra mujer dijo haber recibido una descarga eléctrica de los agentes. Simplemente estaba parada, intentando entrar en el ayuntamiento, dijo la mujer. La Policía practicó numerosas detenciones para restaurar el orden.
Dentro del Ayuntamiento ocurrió también un enfrentamiento al comenzar la sesión. Varios manifestantes fueron sacados de la sala, entre ellos una mujer, y fue convocado un receso. Cuando la sesión fue reanudada reinó la calma.
En el salón de plenos pueden sentarse menos de 300 personas. Una vez que fue alcanzada esa cantidad, los agentes no permitieron más entradas y poco después comenzó la violencia.
No obstante, el Pleno del Ayuntamiento de Nueva Orleans aprobó unánimemente demoler 4.500 viviendas protegidas, una medida que fue interpretada como racista en una ciudad que sigue recuperándose de los daños sufridos por el huracán Katrina. Precisamente, la demolición es parte de la reconstrucción de la ciudad, arrasada por "Katrina" en agosto de 2005.
La votación permite al Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano del Gobierno estadounidense derribar cuatro edificios de viviendas públicas, en su gran mayoría dañadas por el Katrina, para que los contratistas construyan nuevos barrios, beneficiándose de exenciones fiscales.
Las nuevas viviendas estarán destinadas no sólo a inquilinos de bajos ingresos sino también de ingresos medios, lo que despertó el temor de que la comunidad negra pierda las viviendas.
No obstante, la votación traspasó las cuestiones raciales, y los tres miembros negros votaron junto los cuatro blancos a favor de la medida.
Muchos de los actuales residentes de las 4.500 viviendas sociales aseguraron que apoyaban el plan de reemplazar las estructuras viejas y construir hogares subvencionados por el Gobierno.
Otros residentes, sin embargo, manifestaron su temor a que el plan tenga como resultado la pérdida de viviendas para los habitantes más necesitados de Nueva Orleans, especialmente negros.