AGENCIAS.
Roma.- Los rumanos que hayan cometido delitos en Italia han pasado a ser considerados "enemigos número uno" y comienzan a ser expulsados de vuelta a su país de origen. La medida, adoptada el pasado miércoles por el Gobierno centroizquierdista de Romano Prodi, contraviene, según algunos juristas, la libertad de circulación de la que goza cualquier ciudadano de un país miembro de la Unión Europea. La polémica ley fue aprobada urgentemente después de la muerte en Roma de una mujer italiana, asesinada presuntamente por un rumano. Las primeras deportaciones se produjeron el viernes y continuaron ayer.
Tras la deportación el viernes de cuatro rumanos residentes en Milán (norte del país), el delegado de Gobierno de Génova (noroeste), Giuseppe Romano, firmó 17 órdenes de expulsión de otros tantos por «motivos de seguridad». También su colega de Roma firmó los tres primeros decretos de expulsión de comunitarios en la capital.