WASHINGTON, AGENCIAS
La filtración ayer de 92.000 informes militares estadounidenses clasificados en Afganistán revela, entre otras cosas, operaciones encubiertas o muertes de civiles de las que nunca se informó públicamente. Los documentos fueron facilitados por la organización Wikileaks a «The New York Times», «The Guardian» y «Der Spiegel», antes de colocarlos en su propia página de internet, wikileaks.org.
La organización se ha reservado otros 15.000 a petición de su fuente. El consejero de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, el general James Jones, indicó que las filtraciones «ponen en peligro las vidas de los estadounidenses y de nuestros socios», informa «Efe». El Pentágono tachó la filtración de acto criminal.
Los informes abarcan de 2004 a 2009, la mayor parte durante el mandato de George W. Bush. Según «The New York Times», los documentos acusan a los servicios de inteligencia pakistaníes de armar, financiar con grandes sumas de dinero y entrenar desde 2004 a los talibanes en Afganistán, al mismo tiempo que Islamabad recibía más de mil millones de dólares anuales de Washington por su ayuda contra los insurgentes. El servicio secreto pakistaní adiestró a terroristas suicidas y se encargó de esconder a los organizadores de los atentados. Los documentos, informes de campo en Afganistán, «indican que los soldados estadounidenses sobre el terreno están inundados de informes de una red de agentes pakistaníes que opera desde el anillo tribal pakistaní a lo largo de la frontera con Afganistán, el sur de ese país, y llega a Kabul». Los informes incluyen relatos de primera mano sobre la falta de voluntad pakistaní para hacer frente a los insurgentes que atacan cerca de los puestos fronterizos pakistaníes. «The New York Times» dice que Pakistán «permite a sus servicios secretos reunirse directamente con los talibanes en sesiones secretas de estrategia para organizar redes de grupos de militantes que combaten con los soldados de EE UU en Afganistán, e incluso traman planes para asesinar a líderes afganos». Los documentos dan cuenta de ataques talibanes con misiles Stinger contra aviones aliados. También se revela que grupos paramilitares relacionados con la CIA, los OGA (Otra Agencia del Gobierno, en inglés), operan en Afganistán matando a civiles. «The Guardian» indica que estos informes revelan cómo «una unidad secreta de fuerzas especiales traza a los líderes talibanes para matarlos o capturarlos sin juicio». El diario también se refiere a las cifras de civiles afganos muertos y asegura que los registros filtrados son 144 incidentes de ese tipo.
«Algunas de estas bajas se deben a los ataques aéreos que han suscitado protestas del Gobierno afgano en el pasado, pero un gran número de incidentes hasta ahora desconocidos parece ser el resultado de soldados que abren fuego contra conductores desarmados o motociclistas, a causa de su determinación a protegerse de terroristas suicidas», dice. Según «The Guardian», los documentos admiten la muerte de 195 civiles y 174 heridos. La publicación de los documentos se produce tras la detención del analista de inteligencia Bradley Manning, acusado de la filtración de datos clasificados. Por último, el presidente de Afganistán, Hamid Karzai, denunció que 52 civiles fallecieron en un ataque con cohetes de la OTAN el día 23 en la aldea de Regi, en el distrito sureño de Sangin.