Mauritania expresó ayer públicamente su negativa a mantener cualquier tipo de negociación con los terroristas de Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI), que tienen en su poder a dos cooperantes españoles. La negativa del Gobierno de Nuakchott contradice informaciones publicadas estos días por medios de comunicación españoles y complica la suerte de Roque Pascual y Albert Vilalta, para cuya liberación AQMI exige la puesta en libertad de varios presos terroristas.
La ministra mauritana de Asuntos Exteriores, Naha Mint Ould Mouknas, aseguró ayer que su país rechaza cualquier tipo de negociación con los grupos terroristas, lo que responde a una posición de principios «clara» e «imposible de contradecir». «No negociaremos jamás con los terroristas sean cuales sean las razones y las circunstancias», aseveró la jefa de la diplomacia mauritana en declaraciones al diario argelino en árabe «Enahar», recogidas por Efe.
Aunque la organización terrorista ha demandado la excarcelación de varios presos islamistas en Mauritania a cambio de Pascual y Vilalta, según comunicó uno de los negociadores al Gobierno de Mali a principios de este mes, la banda terrorista no ha plasmado hasta el momento esa petición en ningún comunicado. El caso difiere, pues, del de los rehenes italianos Sergio Cicala y Philomène Kabouré, su esposa, por quienes exige igualmente la excarcelación de islamistas presos en Mauritania.
Las declaraciones de la ministra mauritana se produjeron al día siguiente de la reunión del martes en Argel de los jefes de la diplomacia de Argelia, Libia, Mauritania, Mali, Níger, Burkina Faso y Chad, que acordaron establecer una estrategia de acción conjunta contra el terrorismo en la región sahelo-sahariana y condenaron el pago de rescates a cambio de rehenes.
Abdelkader Messahel, ministro de Asuntos Africanos y Magrebíes de Argelia, el país convocante de la reunión, fue el encargado de anunciar a la prensa el acuerdo. Messahel respondió, sin embargo, con una evasiva cuando fue preguntado por la posibilidad de excarcelar presos a cambio de rehenes. Así el ministro insistió en que se ha tomado la «determinación de luchar contra el terrorismo» y se ha constatado la «obligación» de aplicar las resoluciones de la ONU y cumplir los acuerdos de cooperación judicial bilaterales que los vinculan. Tres miembros de la ONG Barcelona Acció Solidaria fueron secuestrados en Mauritania el pasado 29 de noviembre cuando integraban un convoy de ayuda humanitaria que se dirigía a Nuakchot por la principal carretera del país. Alicia Gámez fue liberada el pasado miércoles, pero Pascual y Vilalta, al igual que los rehenes italianos continúan en poder de la rama magrebí de Al Qaeda en la vasta región desértica del norte de Mali. El 23 de febrero fue liberado el rehén francés Pierre Camatte, después de que Mali excarcelase a cuatro islamistas presos en Bamako, tal como exigían los terroristas. En un reciente comunicado AQMI justificó la liberación de Alicia Gámez asegurando que su estado de salud era malo y que se ha convertido al islam. Además, explicó que la captura es una respuesta a la participación de España en las guerras de Irak y Afganistán.