RAMALA, AGENCIAS
El presidente palestino, Mahmud Abás, y el vicepresidente de EE UU, Joe Biden, coincidieron ayer en condenar la decisión de Israel de construir más viviendas en colonias de Cisjordania y Jerusalén Este, y afirmaron que esas medidas socavan las conversaciones indirectas de paz bajo los auspicios de EE UU. En una rueda de prensa conjunta en Ramal (Cisjordania) con el vicepresidente estadounidense, Abás manifestó que «esas prácticas y medidas llevadas a cabo por Israel en Cisjordania y Jerusalén socavan las negociaciones indirectas» previstas con el Estado judío.
Tras entrevistarse durante dos horas con el número dos norteamericano, Abás llamó a «Israel a suspender las actividades en las colonias y a cesar de imponer hechos consumados», porque «es hora de hacer la paz basada en una solución de dos Estados».
El lunes el enviado estadounidense para Oriente Medio, George Mitchell, anunció de modo oficial el comienzo de un diálogo indirecto entre Israel y los palestinos con la mediación de EE UU. Casi a la misma hora, el Ministerio de Defensa aprobó la construcción de 112 viviendas en la colonia de Betar Ilit, en la cisjordana Belén. El martes, cuando Biden estaba reunido en Jerusalén con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, el Comité de Planificación del Distrito de Jerusalén anunció la aprobación de un nuevo proyecto de 1.600 viviendas en Ramat Shelomo, un barrio ultraortodoxo judío construido en Jerusalén Este tras la ocupación de 1967.
La noticia cayó como un jarro de agua fría sobre Biden, que estuvo a punto de cancelar una cena que tenía programada en privado con Netanyahu y a la que, como protesta, llegó hora y media tarde, informó ayer el diario «Yediot Aharonot».
Según los medios locales, el primer ministro israelí se disculpó insistentemente ante su invitado y le aseguró que no sabía que la Comisión municipal iba a estudiar el caso, y exigió a su ministro del Interior, Eli Yishai, que hiciera pública una declaración en la que refrendara sus palabras.
«Pido disculpas por el desasosiego que este asunto ha provocado», declaró el ministro a primera hora de esta mañana a la emisora la Voz de Israel, tras apuntar que también él desconocía la agenda del comité. Yishai señaló que la aprobación de las nuevas construcciones es un asunto «técnico y rutinario» y explicó que estos comités aprueban planes semanales sin informarle personalmente.
Desde Ramala, Biden respondió a Israel que evite «actos sobre el terreno que puedan inflamar los ánimos» y, tras asegurar que «no hay alternativa a la solución de dos Estados», reiteró ante Abás la determinación de EE UU de establecer «un Estado palestino viable».
Su crítica no fue menos contundente que la condena escrita que su oficina había difundido de madrugada tras conocer la aprobación del proyecto de nuevas viviendas, en la que, por primera vez, la Administración de EE UU se salía de los templados giros que suele emplear para criticar públicamente a Israel.
En lugar de expresiones como «hemos pedido aclaraciones» o «pedimos reconsiderar la decisión», Washington recurrió a una palabra hasta ahora casi impronunciable: «condena». «Condeno la decisión del Gobierno de Israel de avanzar en la planificación de nuevas unidades de vivienda en Jerusalén Este», afirmó Biden en su comunicado.
La Alta Representante de la UE, Catherine Ashton, al igual que Francia, Alemania y Reino Unido, expresaron su condena.