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LUIS MUÑIZ La noticia, adelantada en su edición de ayer por el diario «The New York Times», fue confirmada después a la agencia «Reuters» por fuentes del propio Gobierno norteamericano.
Según el rotativo neoyorquino, que cita fuentes de la Casa Blanca, Baradar fue arrestado en la ciudad paquistaní de Karachi. Sin embargo, los talibanes desmintieron estas informaciones, que tacharon de «propaganda».
También restó credibilidad a la captura, aunque no la desmintió, el ministro paquistaní del Interior, Rehman Malik, habitualmente poco preciso cuando se trata de confirmar muertes o arrestos de cabecillas integristas, informó «Efe».
Por el contrario, un alto responsable del Ejército de Pakistán confirmó la operación a la cadena británica BBC. Y precisó que se había llevado a cabo hace entre siete y nueve días en Karachi, según un despacho de «Europa Press». Tanto la Casa Blanca como la CIA, el ISI (la inteligencia paquistaní) y el Pentágono rechazaron ayer hacer comentarios sobre la cuestión.
Las autoridades norteamericanas consideran a Baradar el segundo de a bordo del movimiento talibán, después del mulá Omar, además de su principal estratega militar, y un cercano colaborador del fundador de Al Qaeda, Osama Bin Laden; por lo menos, antes del 11-S. Durante el régimen talibán afgano (1996-2001), Baradar fue viceministro de Defensa. Se trataría, pues, de la detención más relevante desde la invasión de Afganistán, en 2001.
Washington espera que la captura de Baradar pueda proporcionar información sobre el paradero de otros importantes líderes talibanes, especialmente del mulá Omar.
Las fuentes del Gobierno de EE UU consultadas por «Reuters» juzgaron «importante» el arresto de Baradar, pero tampoco se mostraron exultantes. «Incluso cuando tienes a sus líderes, (los talibanes) muestran una asombrosa capacidad para levantarse de nuevo. Se trata de una organización con mucha capacidad de adaptación».
La misma fuente destacó que el operativo conjunto del ISI y la CIA es una muestra más de la creciente colaboración de las autoridades paquistaníes en la búsqueda y captura de los integristas afganos que se esconden en su territorio.
La noticia del arresto del «número dos» de los talibán afganos coincide con el cuarto día de la ofensiva lanzada por las tropas internacionales desplegadas en Afganistán contra el feudo integrista de Marjah, en la provincia sureña de Helmand. Al igual que en días precedentes, la OTAN, bajo cuyo mando actúa la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), no dio detalles precisos sobre la operación militar, en la que participan 15.000 soldados.
Sin embargo, por segunda vez desde el sábado el mando aliado tuvo que informar de la muerte de civiles. A las doce bajas registradas el domingo se sumaron ayer otras tres. Dos de los civiles murieron, «accidentalmente», por disparos de los soldados extranjeros, que creyeron que eran suicidas, informó «Efe». Los hechos ocurrieron en el distrito de Nad-e-Alí, cercano a Marjah.
Mientras tanto, el general británico Nick Carter negó ayer que todas las bajas del domingo fueran civiles y sugirió que varias de ellas eran talibanes al afirmar que el proyectil que las mató «dio en el blanco».
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