MOSCÚ / PEKÍN, AGENCIAS
El jefe del Estado Mayor ruso, Nikolai Makarov, afirmó ayer que el plan de defensa antimisiles de Estados Unidos apunta hacia Rusia y aseguró que esta cuestión está provocando retrasos en la firma del acuerdo bilateral sobre reducción de arsenales nucleares que debe sustituir al extinto START, según informaron los medios rusos.
«El desarrollo y establecimiento del escudo antimisiles apunta hacia la Federación Rusa», declaró. A pesar de que el presidente norteamericano, Barack Obama, descartó el año pasado establecer el escudo antimisiles propuesto por Bush, Makarov matizó que el Kremlin está preocupado por el nuevo plan de Estados Unidos de instalar interceptores de misiles en Europa, tanto en el mar como en suelo firme, en concreto en Rumanía. «Por esta razón es completamente comprensible que tengamos una actitud muy negativa», argumentó el máximo responsable del Ejército ruso. Washington, por su parte, insiste en que sus planes no suponen una amenaza para Moscú.
Mientras, Mararov reveló que las diferencias sobre las estrategias de Defensa son uno de los motivos por los que todavía no se ha firmado un nuevo acuerdo que sustituya al START I, sobre reducción de los arsenales nucleares de Moscú y Washington. Este pacto caducó en diciembre de 2009. Rusia ha mostrado su temor a que el escudo antimisiles estadounidense debilite su potencial nuclear y altere el equilibrio militar con Estados Unidos, que ya ha adelantado que no impondrá limitaciones a los sistemas de defensa en el nuevo acuerdo START.
Entre tanto, en otro de los puntos calientes para EE UU, el Extremo Oriente, Taiwán ha renunciado definitivamente a solicitar la venta de más submarinos estadounidenses para evitar una posible ruptura de las relaciones entre Estados Unidos y China, terminando así con sus aspiraciones de compensar la superioridad militar del gigante asiático, según responsables del Ministerio de Defensa de la isla. El Ministerio de Defensa de Taipei está de acuerdo con Washington y con un estudio publicado en 2008 que recoge la necesidad de la mejora de la envejecida flota submarina de Taiwán pero reconoce que la renovación podría entorpecer los intentos de paz con Pekín, explicó una fuente cercana al Ministerio.
China ha arremetido contra EE UU por el acuerdo comercial entre Washington y Taipei que contempla la venta de armamento por valor de 6.400 millones de dólares (4.570 millones de euros) y ha amenazado con imponer sanciones a las empresas estadounidenses que vendan armas a la isla. Entre el armamento se encuentran misiles Patriot y helicópteros de transporte Black Hawk. El diferendo sobre Taiwán se suma a otros –como los ciberataques en Google a servidores de correo de disidentes o la cotización del yuan– para componer un deterioro creciente en la relación.